Seth Goding, uno de los teóricos del marketing, hace unos 12 años acuñó el término de marketing de permiso en su libro “Permission Marketing”, que se refiere a la responsabilidad de los mercadólogos y publicistas de respetar a los consumidores en cuanto al envío de información por correo tradicional y electrónico.

Con la facilidad que otorga el mailing online, muchas empresas han decidido enviar información sobre sus actividades y productos, pero a la mayoría de la gente no le interesa. Es por ello que Goding aconsejó que antes de hacer spam, las marcas y empresas deberían pedir permiso para enviar información a los correos.

De esta forma, la empresa asegura que la información llega a las personas correctas, pues les interesa y al menos, no generará disgustos entre los posibles consumidores. Además, a pesar de que los recursos invertidos en este tipo de comunicación son bajos, se maximiza su utilización.

Además, el marketing de permiso puede garantizar dos prácticas que al consumidor le son de agrado: en primera, la personalización. Aunque los mensajes son enviados en forma masiva, existen medios que sí personalizan cada mensaje, lo que provoca que se sientan atendidos los receptores del mensaje.

En segundo lugar, es posible que las personas esperen recibir la información. Si es de calidad y útil, las personas estarán al pendiente de los correos y lo propocionarán de boca en boca. Pero ello no es fácil. Se requiere gran paciencia para realizar una base de datos propia y una inversión que se verá remunerada con la fidelidad a la marca.