Un robot no funciona si no le doy un estímulo. Por lo tanto, hay cosas que las máquinas no pueden hacer o resolver sin una instrucción básica. Iniciar una buena conversación por ejemplo. Para qué vamos a hablar de regalar una buena idea o dar el primer paso para sacar ese concepto creativo que caminará de la mano con los objetivos comerciales.

Por eso es tan linda la vieja escuela. Calle, parques, cafeterías, juntas con amigos, cuadernos, croqueras, pizarra, plumones, post it, murallas, ventanales, mesas. Todo lo que se pueda rayar, es rayado. Todos los soportes que nos permiten jugar y divertirnos con la creatividad, se convierten en espacios sagrados.

Flechas para acá, flechas para allá, conectar ideas del equipo de arte con los community manager, generar atracción fatal entre los de medios con el social media. Lado racional aquí, pensamiento lateral acá. Liberamos por favor la voz que vive en ese rincón, escondida y con temor a ser escuchada. ¿Qué es lo terrible que podría pasar? Los soportes análogos democratizan la liberación de ideas.

¿Qué sería de nosotros sin la imaginación? ¿Realmente la disfrutamos? Porque sacando simples cuentas, eso nos diferencia de las máquinas. Sé que existen prototipos ultra inteligentes, pero ninguno tiene la hermosa y poética facultad de imaginar, sólo tienen capacidad para reaccionar. Además, alguien se imaginó que esa máquina, podía hacer algo. Vamos un paso adelante.

En distintas columnas repito constantemente que la realidad, la calle, la observación y la reflexión, son la mecha corta de esa bomba creativa. Y no, no me cansaré de repetirlo.

Hace muy poco, en un encuentro que tuve con un amigo abogado, salió a flote una idea que tenía por ahí durmiendo, y él con 2 o 3 frases, logró cerrarla. Yo no tenía cómo hacerlo, estaba con el lodo hasta las rodillas. Que enriquecedor es el contenido entregado por otras personas que no tienen nada que ver con la publicidad o comunicaciones.

¿Se han dado cuenta del valor que tiene preguntar la opinión a otra persona? Es parte del decálogo creativo, sagrado como un viejo recuerdo de nuestra madre.
Creo fielmente que hay que saber tener un romance con las opiniones y puntos de vistas, buenas o malas, todas en algún momento encajarán con alguna proyecto.

¿Qué opinas tú? Hermosa pregunta que puedes hacer libremente y que, de seguro, ayudará a encontrar ese detalle fino que le faltaba a esa gran idea. Gracias a una opinión, brillará como oro.

Parece obvio, pero la creatividad, el arte y los medios deben conversar con una buena copa de vino y debemos cuidar que sea un reserva con décadas en su cuerpo.

Quiero y demando una creatividad mas análoga, no de plástica, no que dependa de un motor de búsqueda.

Lo análogo potencia la originalidad de la gran idea, lo análogo abre la puerta para que todos opinen y expresen su gran idea.

Lo análogo queridos lectores, hace que la creatividad sea de todos, no de algunos.

Saludos.