Cuando una persona pertenece a un grupo, se identifica con el propósito del mismo. 

Esa fue una de las frases que usé para describir el racional del mejor concepto que he creado para una marca en lo que llevo de vida… y me lo gané, ahora es su emblema. Trata sobre la conquista de territorios en dos ruedas; una marca Premium le apostó a lo “arriesgado” cuando se dio cuenta de que sus clientes habían formado toda una comunidad.

En mi caso, la publicidad se ha convertido en un frenesí de emociones, pensamientos y análisis que le apuntan a diferentes partes de una sociedad que se siente bien cuando va en grupo o en “manada”, como diríamos coloquialmente. Ahora todos le apuntamos a acciones grupales en pro de la calidad de vida, de la felicidad, del cuidado de la naturaleza, de los animales y demás… Ahora todo es color rosa. Pero ¿por qué? La respuesta es más sencilla de lo que creemos, todos nacimos para cumplir un propósito y bien o mal, todos tenemos el objetivo de ser felices en la vida porque es una sola y no sabemos cuánto tiempo tendremos aquí.

Así que sin importar cuál sea nuestra mayor felicidad, le apostamos a construir una mejor sociedad para alcanzar nuestra satisfacción individual de forma rápida. Pasa que muchos de nosotros nos hemos encontrado con otros iguales que quieren lo mismo o algo parecido a lo que tenemos en mente, es allí cuando surgen los grupos de los amantes a las marcas, a las bandas de rock, las religiones, los grupos políticos, las universidades, las empresas, las marcas.

Por eso la publicidad dice ser personalizada y muchas personas se sienten identificadas con ella. En mi caso, me siento identificada con cada brief que llega, porque me encanta “ser parte de un grupo” diferente cada vez, para entenderlo y desarrollar una comunicación que lo identifique. Trabajemos en grupo, es más certero, eficaz y divertido, así reunimos diferentes puntos de vista y les llegamos a más personas.

¡Feliz martes de sonrisas!

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