Tal vez recuerden que en una época más feliz, solíamos viajar en avión. Y cuando lo hacíamos, notábamos que aunque las aerolíneas tienen diferentes niveles de servicio, hay cosas que permanecen constantes: los baños son pequeños, la comida no es muy buena, y los asientos son incómodos (a menos que se viaje en Primera Clase, desde luego). Otra de las cosas que son constantes en casi todos los casos, es que los asientos son azules. La razón es muy sencilla: es el color más práctico.

Por varias razones. Una, los asientos azules son los más fáciles de limpiar o, al menos, de simular que están limpios. El azul permite que las manchas se integren a la tela, algo que en un asiento blanco o más oscuro no sería posible. Otra razón es que mucha gente asocia el color azul con una sensación de paz y bienestar. Para muchos, el hecho de volar genera ansiedad por lo que tiene mucho sentido aplicar un color con efecto calmante. Y otra razón más es que las aerolíneas suelen usar el azul como color de la marca o parte de ella. Muchas de las líneas aéreas estadounidenses usan el azul en sus logos, junto con el rojo, para representar a su país. Pero también lo hacen otras líneas cuyos países también tienen al azul en la bandera: Francia, Argentina, Uruguay, Chile, etc. En cuanto a diseño corporativo, el azul simboliza confianza (también necesaria cuando uno está a 10.000 metros de altura).

Por supuesto que hay aerolíneas que usan otros colores para sus asientos, como Virgin Atlantic que usa el rojo, pero debido a las razones que acabamos de repasar, es muy muy probable que el azul siga siendo el color dominante allá arriba.

(Fuente: Mental Floss)