Por su puesto que lo de Streisand es por la cantante y actriz Barbra Streisand y por supuesto que es un fenómeno real que les sucede a muchos en diferentes ámbitos y circunstancias.

En la era 2.0 no existe nada oculto, en internet la “privacidad” es solo una palabra, al estar expuestos ante el público no solo mostramos a los demás lo bueno que somos, nuestros errores también quedan a la vista de todos y para nuestro pesar (y también fortuna ¿por qué no?) internet no olvida.

La cosa va así

En 2003 el fotógrafo Kenneth Adelman fue demandado por unas “inocentes fotografías” que tomó sobre la erosión costera en California, dichas fotos fueron publicadas por el sitio de internet Pictopia.com como parte del California Coastal Records Project, en una de las fotografías casualmente aparecía la casa de la actriz (de la que va todo este artículo) y por la cual ella se indignó.

A todas estas, Streisand lo terminó demandando por 50 000 000 dólares además de exigirle que retirase la foto en cuestión bajo el alegato de violación a la privacidad,  Sin embargo, con su intento de censura, Barbara lo único que consiguió fue que dicha fotografía se volviese viral.

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¿Y en marketing que tiene que ver?

La repercusión del hecho fue tan mediático que el término “Efecto Streisand” se acuñó por primera vez en 2005 para más o menos explicar lo que ocurre cuando las empresas intentan ocultar “secretillos” que no les beneficia (una mala gestión por ejemplo) y como el Social Media es exactamente eso –un medio social-, el secretillo se exhibe y las redes sociales hacen lo suyo.

Salir de situaciones así no es imposible, lo ideal es no caer en ellas. Las empresas deben comprender que en la era de la inmediatez y lo efímero, la transparencia y veracidad no resulta fácil.

Algunos ejemplos del efecto que se salieron de control

  • En 2012 Raanan Katz, uno de los dueños de los Miami Heat, demandó a Google por no eliminar una fotografía donde salía poco agraciado. Al hacerse pública la noticia, millones de personas divulgaron la imagen por toda la red.
  • En 2013 la ex cautiva de las FARC Clara Rojas, intentó que la película biográfica del campesino que se hizo cargo de su hijo mientras estaba en cautiverio no fuese proyectada -alegando que vulneraba los derechos del menor-, logró lo contrario al darle publicidad a la película que muchos ni sabían que existía.
  • Después que Sony anunciara el estreno de la película “The Interview”, piratas informáticos –coreanos obviamente- atacaron tecnológicamente a Sony liberando material que aún no tenía fecha de estreno. A la compañía se le ocurrió que debían restringir la proyección de “The Interview” y hacerla solo por YouTube. Media población mundial la vio a través de la plataforma de videos y Sony perdió la oportunidad de obtener ganancias a través de su estreno.

Pon atención

Los errores pueden solventarse sin arrastrar a la empresa en su totalidad, reconocer el error y disculparse en más positivo que ocultarlo y negarlo hasta la muerte. Si nuestro error es evidente debemos disculparnos lo antes posible para minimizar los efectos perniciosos y calmar los ánimos.

Odio cuando esas empresa salen con su “sentimos que te hayas caído por nuestras escaleras desde el 48avo piso”, la disculpa debe ser desde el YO, el cliente no se cayó porque sí, las escaleras de esa empresa son las culpables (o estaban sucias, rotas o algo estorbaba) y ese trabajo le corresponde a la empresa por lo tanto el error es de la empresa.

Evitemos generalizar, seamos claros, evaluemos si es necesario hacer la disculpa pública y se requiere de un reintegro, reembolso o indemnización.