Los hábitos en el consumo de información cambiaron radicalmente con la aparición de la famosa web 2.0, volviéndose cada vez más común que nos lleguemos a enterar primero de algún acontecimiento por twitter que por la televisión nacional abierta.

Pasa, que en países como Venezuela, Ecuador, Argentina y México (donde la experiencia va más allá), las plataformas digitales cobran vertiginosamente mayor importancia a raíz de la censura y la autocensura que se han impuesto los medios tradicionales, ya sean por cercos informativos en la línea editorial, gobiernos anti-medios y ventas sucesivas de los mismos. Mientras que por otro lado está Colombia, Panamá y ahora Guatemala, que han sabido hacer suyo el entorno digital, dándose a la tarea de aprovechar el surgimiento de proyectos digitales para impulsar la información en su país.

A todas estas, Latinoamérica entera sufre constantemente de la migración de audiencias que no se compenetraban y que encontraron su espacio en los medios alternativos, digitales y fácilmente en las redes sociales.

Ciudadanos que informan

¿Quién mejor para informar de algo que aquel que lo vivió?, pues nadie. Los usuarios siempre están sedientos de nueva información y a la vez, son quienes colapsan las redes subiendo videos de protestas, fotografías de accidentes, reportes de tránsito etc. (justamente así creció la comunidad digital en Venezuela, a raíz de las protestas del 2014). Recuerdo que en mi primer día de trabajo como periodista, twitter colapso de reportes sobre una extraña cortina de humo que rodeaba una compañía de cosméticos (que casualmente quedaba a una cuadra del periódico donde yo laboraba), me lancé hasta allá junto con otra periodista del diario y nos percatamos del par de personas grabando, cuando me fui eran alrededor de 12 personas y cuando mi compañera se fue (justo cuando se retiraron los bomberos) había más de 25. Supe luego que en cuanto oficialmente se reportó el suceso vía web, todos los cercanos se abalanzaron al sitio del hecho.

TV: antes eras chévere

He tenido la oportunidad de ver canales de televisión abierta en algunos países y concluyo que son similares (claro, unos más que otros), aunque varían en contenido, prevalece la educación, la cultura, la información y los deportes, no obstante, algo que últimamente ha prelado es el contenido político. En Venezuela existen al menos 9 canales públicos, donde tres son de señal abierta y su predominancia es de contenido político.

Casualmente (y sigo con las casualidades) es que uno de esos tres canales es Tves, el cual sustituyó el espacio radioeléctrico de RCTV, el canal más longevo y apreciado en Venezuela al que el ex presidente Chávez no le renovó una concesión necesaria para seguir sus labores, el tema está en que toda esa audiencia no se quedó inmediatamente a ver el nuevo canal, sino que migró a la televisión por cable y cuando éste fue duramente “filtrado”, fue la web quien acaparó todas las expectativas.

Radio, someone still loves you

Aunque la inmediatez de la radio no ha mermado, sus intereses sí que lo hicieron y es que en Venezuela las publicidades abarcaban casi el 75% de sus programaciones en 2013 (y sí, sé que de eso viven), lo que llevó a diversas emisoras a unirse a circuitos nacionales y dejar de producir programas debido a la recesión económica y unos problemillas legales que se resumen en concesiones no aprobadas y emisoras multadas dentro de un entorno político. Resultando en un “produzco un par de programas y transmito los de las emisoras asociadas al circuito y si queda un espacio pongo música aleatoria”.

Se ve algo rudo, pero es lo que han estado haciendo las emisoras populares para seguir al aire y mantenerse así sea “a punta de las mismas canciones todos los días”, salvaguardando el espacio de los programas de peso que en su mayoría son de corte informativo.

Un nuevo modelo de papel

En Latinoamérica, los periódicos son la fuente de aquellas informaciones que “no oí en radio y que en la televisión no quisieron pasar”, diarios como Clarín, El Tiempo, El Universo, El Universal o El Impulso fueron noticia y no por sus contenidos sino por acciones que los diversos gobiernos han llevado o han querido llevar contra ellos.

La comunidad internacional reconoce la problemática existente sobre el papel periódico en Venezuela, el gobierno ha comprado varios de esos medios que han estado a punto de quiebra por falta de papel, mientras otros reducen constantemente sus cuerpos y suplementos para poder seguir trabajando. La estrategia sin lugar a dudas fue la explotación del medio en internet y así, arrastrar consigo a todos sus lectores o a la mayoría hacia el portal web, las apps y las redes sociales.

En definitiva, los medios tradicionales no van a desaparecer, lo de ahora es una cooperación, una relación simbiótica que nutre varios mercados y que ofrece nuevas oportunidades de trabajo, sin embargo Latinoamérica se está dedicando arduamente a la creación de estrategias digitales muy a la par del resto del mundo.

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