Siempre he sentido que escribir es una forma de distraerse, de expresar lo que pensamos y deseamos, quizás hasta para muchos escribir sea un momento para soñar, llegar a donde la vida real no deja. He escrito siempre, y el hacerlo me ha traído hasta aquí, escribir es una de mis pasiones y unir esa pasión con otra, que es el Marketing, ha sido una experiencia maravillosa.

Pero hoy rompo la rutina, y si bien muchos esperan que siga con ella, otros a su vez, están contando con mi granito de arena, y aquí va…

Hace unos meses dejé mi país por buscar nuevas y mejores oportunidades para ayudar a mi familia, me fui queriéndolos meter en mi equipaje, queriendo dar vuelta y regresarme a casa, queriendo que todo mejore pronto, queriendo que la pesadilla se acabe, queriendo tanto, tanto…

Desde entonces he tratado de estar al tanto de lo que sucede en Venezuela, despierto a diario con la esperanza de conseguirme con alguna noticia buena pero no, esto no mejora, por el contrario la represión y la violencia aumenta cada día, quienes juraron protegernos ahora atacan a cualquiera que piense distinto al gobierno, y los medios de comunicación desaparecieron, o mejor dicho ahí están pero no comunican nada, al igual que muchas figuras públicas  se hacen de la vista gorda, y a pesar de que algunos de ellos sí son portavoces de lo que pasa, la mayoría calla.

Esta es una invitación a ayudar a un país hermano, al país que alguna vez fue feliz, al país que vio nacer al Libertador, ése que contribuyó también con la independencia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Perú. Venezuela nos necesita, y si crees que no puedes hacer nada por ella piénsalo dos veces, comienza por lo más sencillo, investiga, confirma lo que digo y  comparte lo que está pasando con el mundo, hagamos eco y tal vez demos pie al inicio de una nueva Venezuela.

¿Tú qué harías en mi lugar, tú qué harías para ayudar?

Imagen cortesía Shutterstock