Enero, 2026.- Mapfre ha presentado una renovación integral de su identidad visual por primera vez en cuatro décadas, un cambio estratégico que busca unificar su presencia global. Esta actualización no es solo estética, sino que responde a la profunda transformación digital y de negocio de la compañía, orientándose hacia una audiencia más amplia y joven que demanda marcas más flexibles, tecnológicas y cercanas.
El nuevo diseño conserva su símbolo icónico, el trébol, pero con un trazo más moderno y estilizado. Un cambio fundamental es que el naming pasa a escribirse íntegramente en minúsculas («mapfre»), una decisión de branding que busca transmitir cercanía y humanidad. Con este gesto, la empresa se desvincula visualmente de su antiguo acrónimo para posicionarse como una marca de servicios moderna y accesible.
La evolución cromática es otro pilar del rediseño, donde el color corporativo se actualiza a un rojo más luminoso y vibrante, diseñado para destacar en entornos digitales. Para dotar al sistema de mayor diversidad visual, la marca ha introducido una nueva paleta de colores pastel, lo que permite una comunicación más versátil y adaptada a los diferentes puntos de contacto con el cliente.



El proyecto incluye un ecosistema de diseño completo con una tipografía hecha a medida y un sistema gráfico basado en ilustraciones para conectar emocionalmente con el público joven. Además, Mapfre ha desarrollado una identidad sonora moderna con un nuevo fonotipo, asegurando que la esencia de la compañía sea reconocible no solo visualmente, sino también a través del audio en plataformas digitales y multimedia.
Esta actualización busca cerrar la brecha entre la percepción externa y la realidad interna de la compañía, que ha evolucionado significativamente en gestión y capacidades digitales. La identidad anterior, cuyas bases datan de los años 70, ya no representaba la robustez tecnológica actual de Mapfre ni su capacidad para ofrecer soluciones innovadoras en un mercado asegurador globalizado y altamente competitivo.
El rediseño, desarrollado junto a Design Bridge Partners (WPP), es fruto de un proceso colaborativo global de dos años que involucró a todos los mercados donde opera la firma. Con una inversión de 70 millones de euros, la implementación se realizará de forma gradual durante los próximos tres años en sus 4,600 oficinas físicas y en todos sus activos digitales a nivel mundial.
Finalmente, la marca estrena el posicionamiento «Vamos donde vas», una campaña creada por McCann que redefine su rol social. Mapfre evoluciona de un concepto de protección pasiva a uno de impulso activo: la marca ya no solo «está cuando la necesitas», sino que ahora «está para que te atrevas», enfocándose en acompañar y potenciar el futuro y las ambiciones de las personas.









Discussion about this post