Enero, 2026.- Participar como mentor en el prestigioso programa Creative LIAisons no se percibió como un ejercicio tradicional de enseñanza, sino como una oportunidad única para el autodescubrimiento y el replanteamiento de preguntas fundamentales. Durante las sesiones, el mentor se vio impulsado a cuestionar la esencia misma de la creatividad y las razones profundas por las cuales continúa dedicándose a la industria publicitaria en un entorno tan cambiante.
Tras interactuar con jóvenes talentos de diversas nacionalidades, se identificó que el dilema principal de la nueva generación no radica en el dominio de la técnica o las herramientas tecnológicas. Por el contrario, los creadores emergentes luchan por definir en qué creer al tomar decisiones creativas, enfrentándose a un mar de posibilidades donde la mayor dificultad es encontrar una base sólida de valores para guiar sus propuestas.
En un panorama saturado de información y sin respuestas definitivas, se concluyó que la verdadera fuerza de un creativo no depende exclusivamente de su habilidad técnica. El pilar de la creatividad actual se sostiene sobre el criterio propio, los valores estéticos y una determinación firme, elementos que permiten al profesional destacar y ofrecer soluciones con un propósito claro y diferenciado en el mercado global.
El proceso de mentoría funcionó también en una dirección inesperada, obligando al mentor a explicar sus propios riesgos y éxitos profesionales. Este ejercicio se convirtió en un acto de reedición de su propia carrera y pensamiento, permitiéndole validar sus valores y ajustar su perspectiva al verse reflejado en las inquietudes y perspectivas de los mentorados, quienes aportaron una frescura intelectual invaluable.
Un aprendizaje central compartido fue que la esencia de la labor creativa trasciende la simple generación de ideas. La creatividad implica asumir la responsabilidad total por las decisiones tomadas, pues son estas elecciones las que terminan forjando el carácter y la credibilidad de un profesional ante sus clientes y sus pares, construyendo una reputación basada en la coherencia y la integridad.


La búsqueda de lo universal fue otro de los grandes objetivos de este foro internacional. Al mentorizar a jóvenes de distintos contextos, el reto fue trascender las diferencias culturales para identificar aquello que conmueve universalmente, compartiendo una comprensión profunda de por qué una idea es genuinamente buena y cómo puede impactar a personas de cualquier rincón del mundo sin perder su esencia.
Finalmente, la conclusión más sincera de la experiencia fue reconocer que quien recibió el mayor estímulo y aprendizaje durante el programa fue el propio mentor. El agradecimiento se extiende a London International Awards (LIA) por la plataforma brindada y a los mentorados por su generosidad al compartir sus visiones, destacando un enriquecimiento mutuo que redefine el concepto de mentoría profesional.









Discussion about this post