Noviembre, 2025.- En un mundo donde las marcas buscan diferenciarse a través de la emoción, la cantante española Rosalía entiende el poder del lenguaje como herramienta estratégica. Su nuevo álbum, LUX, llega tres años después de Motomami y se convierte en un ejemplo de cómo la autenticidad y la diversidad cultural pueden ser el corazón de una narrativa de marca personal.
En esta entrega, la artista española fusiona 13 idiomas en 15 canciones, del catalán al árabe, del francés al ucraniano, pasando por el inglés, portugués, italiano, alemán y mandarín, para construir una experiencia que no solo se escucha, sino que se siente. Cada idioma funciona como un canal de conexión emocional, tal como las marcas globales utilizan el lenguaje y la cultura para acercarse a distintos públicos sin perder su esencia.
En México, esa conexión entre idioma y emoción también se refleja en la forma en que las marcas buscan acercarse a nuevas audiencias. En una sociedad donde convergen lenguas indígenas, español, expresiones en inglés y jergas digitales. Cada vez más, el lenguaje se convierte en una herramienta para generar empatía y construir confianza. Rosalía lo entendió muy bien: adapta el lenguaje de su música para conectar con distintas culturas, del mismo modo en que una marca ajusta su tono para resonar con diferentes consumidores.
Esta búsqueda de conexión también está respaldada por datos. Un estudio reciente de Preply, la plataforma global de aprendizaje de idiomas, eexploró la relación entre lenguaje y emoción, encuestando a 3,608 personas en todo el mundo para entender cómo cambia lo que sentimos al hablar un idioma extranjero frente a la lengua materna. Los resultados confirman algo que en marketing se sabe bien: el idioma influye directamente en la percepción, la confianza y la forma en que nos relacionamos con los demás
Además de estas tres emociones principales, los datos muestran que aprender y usar otro idioma también fortalece la confianza personal: un 28% de los encuestados afirmó sentirse más seguro de sí mismo, un 27% más inteligente y un 19% más empoderado. Esa misma autoconfianza es la que impulsa a las audiencias a identificarse con una marca, adoptarla y volverla parte de su vida diaria. Cuando el mensaje conecta, la relación se vuelve emocional, no solo racional.
“El idioma es mucho más que una herramienta de comunicación; es emocional, personal y está presente en todos los aspectos de nuestra vida. Puede brindarnos comodidad y seguridad, o aumentar nuestra confianza cuando lo usamos en nuevos contextos”, comentó Yolanda Del Peso Ramos, portavoz de Preply.
El estudio también mostró que la lengua materna genera emociones ligadas a la identidad y al orgullo cultural: un 29% de los participantes siente comodidad, un 23% conexión con su cultura y un 20% orgullo. En marketing, estos hallazgos reflejan cómo las marcas buscan generar vínculos auténticos con sus audiencias: más que transmitir mensajes, se trata de crear experiencias que conecten con la emoción y refuercen el sentido de pertenencia.
Con LUX, Rosalía lleva esta idea a la música: al cantar en 13 idiomas, transforma el lenguaje en un puente emocional que conecta culturas y sensibilidades. Su propuesta refleja lo que muchas marcas buscan hoy en su comunicación: generar vínculos auténticos con sus audiencias a través de la emoción y la identidad.











Discussion about this post