Noviembre, 2025.- En un auditorio lleno durante El Ojo de Iberoamérica 2025, Marco Venturelli, Global Chief Creative Officer y CEO de Leo, CEO/CCO de Publicis Conseil y CCO de Publicis Groupe Francia, ofreció una de las conferencias más esperadas del festival: “¿Podemos permanecer humanos en un mundo de inteligencia artificial?”. Con una mezcla de humor, profundidad filosófica y realismo creativo, Venturelli invitó a la industria a replantear su relación con la tecnología sin perder el alma.
Desde el inicio, el creativo dejó claro que “la pregunta no es si la IA puede hacer nuestro trabajo, sino qué hará la IA con nosotros como humanos.” Según Venturelli, el verdadero desafío no es técnico ni financiero, sino existencial: cómo mantener la empatía, la intuición y la imaginación —valores imposibles de automatizar— en un entorno cada vez más dominado por algoritmos.

“No temo a la inteligencia artificial; temo a la pérdida de nuestra humanidad. La IA es poderosa, pero el riesgo es que dejemos de serlo nosotros”, afirmó. Para Venturelli, la conversación sobre IA en la publicidad se ha centrado en su eficiencia, cuando lo urgente es preservar el pensamiento crítico, la emoción y la desviación creativa.
Durante su exposición, explicó el concepto “AI needs I”, desarrollado junto a Leo Burnett y Publicis Worldwide, que plantea una coexistencia simbiótica entre ambos mundos: la inteligencia artificial necesita de la Intuición, Imaginación e Insight humanos para tener sentido. “El algoritmo puede predecir; solo el ser humano puede sorprender. Y la sorpresa, en creatividad, sigue siendo la forma más pura de conexión”, señaló.

Para Venturelli, vivimos la era del asistente, donde la IA ayuda pero no reemplaza. “Es la mejor fase posible: la IA impulsa la productividad, pero todavía necesitamos a las personas para crear diferencia. Lo peligroso será el día en que dejemos de cuestionar su influencia.” En su análisis, los sistemas generativos producen resultados “promedio, eficientes y veloces, pero sin alma”. Lo que distingue a una gran idea no es la precisión, sino la imperfección que la hace humana.
El creativo también abordó un tema crítico: la formación del talento joven. “Me preocupa la generación que aprenderá creatividad dialogando con prompts y no con fracasos. Saltarse el proceso es perder la intuición. Y sin intuición, no hay visión.” Según Venturelli, la práctica, el error y la introspección son partes esenciales de la evolución creativa, y el mayor riesgo de la IA es eliminar ese recorrido.

Su mensaje no fue apocalíptico, sino inspirador: “La creatividad no muere con la inteligencia artificial; se redefine con ella.” Propuso seis acciones concretas para defender la ventaja humana: trabajar con la IA y no para ella, proteger el derecho a desviarse, fortalecer el sentido de comunidad, confiar más en la intuición, entrenar a los jóvenes en la búsqueda de lo extraordinario y mantener la propiedad emocional sobre las ideas.
“En este negocio, quien se importa, gana. La IA no tiene piel, no tiene corazón ni puede sentir orgullo por una idea. Nosotros sí. Y esa es nuestra ventaja definitiva”, concluyó Venturelli, cerrando con una ovación de pie.
Su ponencia fue más que una defensa del pensamiento creativo: fue un manifiesto sobre la condición humana en la era digital. En palabras del propio Venturelli: “La IA no puede amar ni preocuparse. Cuidar sigue siendo nuestra última tecnología irreemplazable.”











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