Julio, 2025.- En un universo saturado de marcas de belleza, Rhode —la firma de skincare de Hailey Bieber, ha logrado destacar como un fenómeno cultural que va más allá del producto. No es solo una línea cosmética, sino una manifestación del universo estético, emocional y digital de su creadora. Donde Hailey Bieber no se limita a ser el rostro visible de la marca: es su motor creativo, su estratega principal y la usuaria que mejor encarna su filosofía.
Elf Beauty: Una jugada maestra
Después de que se anunciara la compra de Rhode por parte de Elf Beauty por 1.000 millones de dólares, Hailey compartió las razones detrás de su decisión de llevar Rhode al retail: “Quiero que más personas puedan tocar el producto, vivirlo en persona, no solo verlo en redes. Los pop-ups nos mostraron lo importante que es esa experiencia sensorial para nuestra comunidad”.
Una jugada estratégica que no solo garantiza escalabilidad, sino que también refuerza su deseo de expandirse globalmente sin perder el control creativo.Además, Rhode llegó a Sephora con una de los movimientos más grandes que ha tenido la cadena en los últimos años.



La colaboración con e.l.f. no fue una decisión tomada a la ligera. “Rhode es como mi bebé”, explicó Hailey. “Desde la primera cena con el equipo de e.l.f. supe que eran los indicados. Tenemos la misma visión. Yo quiero seguir aquí, involucrada, soñando con esta marca”. Esa cercanía y liderazgo personal son parte fundamental de lo que convierte a Rhode en una marca auténtica: Bieber no vende un producto, comparte una rutina, un estilo de vida, una promesa estética.
Además, la marca se basa en el principio de la interacción con sus productos, en llevarlos a todos lados, el producto no vive en la repisa, sino en la cotidianidad del consumidor. Sus bálsamos, sueros y cremas no solo se usan, se postean, se comentan, se comparten. El efecto viral no es casual; es el resultado de una estrategia donde la comunidad es protagonista y donde cada lanzamiento se convierte en contenido.
Rhode Summer Club
La última jugada magistral de Rhode en el terreno del marketing experiencial fue el lanzamiento del Rhode Summer Club: una elegante y sensorial cena en Mallorca que reunió a it girls del momento como Camila Morrone y Ainara Torné.
Con tote bags personalizadas, flotadores, productos, cócteles veraniegos y una colaboración estelar con Magnum, justo a tiempo para promocionar su especial de verano: la edición limitada Lemontini Peptide Lip Tint. Donde el evento no fue solo una celebración, sino una encarnación tangible del universo Rhode: aspiracional, íntimo y perfectamente alineado con las influencers que marcan tendencia.
Una activación sigue la línea de lo que ya han explorado otras marcas como Nespresso en Cannes o Pinterest, donde el producto se convierte en una experiencia inmersiva que consolida identidad y comunidad.



Aciertos de Rhode
Rhode evita el error de muchas marcas de celebridades que apuestan por líneas extensas y confusas. Aquí, el enfoque es claro y memorable. Su portafolio es reducido pero potente, con un empaque minimalista y táctil, pensado para el universo Instagram. La interacción de los productos con texturas como“donut glaze skin”, ese brillo saludable que promete el producto, se volvió rápidamente un disparador emocional y visual que alimenta su viralidad orgánica.
Porque Rhode es, en esencia, una extensión del estatus y la imagen de Hailey: aspiración, calma, confianza y estilo. Comprar un lip balm es acceder a una parte de ese universo.











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