Entre las series españolas estrenadas en Netflix en 2021, una de las más llamativa desde mi punto de vista es Jaguar producida por la empresa Bambú Producciones, creada por Ramón Campos uno de los importantes creadores de contenidos de la televisión española entre los que destacan las muy exitosas series; Gran Hotel, Las chicas del cable y otras que no son chick flicks como Fariña.

Jaguar es una serie de aventuras y sólo así se debe de ver, con una protagonista inverosímil en la España franquista de los años sesenta. Ubicada a principios de esa década cuando el asesino dictador Francisco Franco hacía de España uno de los países más pobres y sumisos del mundo, Jaguar cuenta la historia de Isabel Garrido (Blanca Suárez) una sobreviviente de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial y que ha llegado a España buscando al Nazi que mató a su padre y se hizo cargo de ella. Otto Bachmann (Stefan Weinert) un ex comandante nazi radicado en la España Franquista y encargado de sacar ex militares Nazi de Europa rumbo a América del Sur.

La serie inicia cuando quince años después de terminada la guerra Isabel, una adulta joven, ha logrado infiltrarse en un restaurante alemán en Madrid, trabajando como mesera, donde Bachmann se reúne con un grupo de Nazis que se hacen pasar empresarios y están coludidos con las autoridades de la dictadura española. A punto de matar a Bachmann un grupo de españoles dedicados a descubrir a Nazis escondidos para entregarlos a la justicia internacional y que tiene conocimiento de que Bachmann está a punto de recibir a uno de los criminales Nazi más buscado, Aribert Heim, una especie de Mengele.

La célula está compuesta por Lucena (Iván Marcos), Sordo (Adrián Lastra), Marsé (Francesc Garrido) los tres sobrevivientes como Isabel de los horrores de los campos de concentración alemanes y el joven Castro (Óscar Casas), su padre fue compañero en el campo de concentración de Sordo y quien quiere vengar la muerte de su padre. Lucerna invita a Isabel a formar parte del grupo, que es financiado desde el extranjero y tiene como objetivo en ese momento atrapar a Aribert Heim, otro viejo conocido de Isabel.

La historia no es el melodrama clásico, se trata de una ficción histórica de esas tan de moda, sobre todo entre ciertas sociedades por borrar la triste historia real de su país y si Franco fue un carnicero dictador que mantuvo a España en la miseria, esa que provocaba a los países europeos a definir a aquella nación como el inicio de África, de la manera más despectiva y menos políticamente correcta dirían algunos hoy, la serie intenta reivindicar al pueblo español, despreciando a los militares que los sojuzgaron por más de tres décadas. 

La historia es una de superhéroes civiles, sin poderes, pero con muy buenas secuencias de violencia y acción. Con personajes muy bien construidos. La actuación de Blancas Suárez como mujer de acción, fría y centrada en su venganza, es extraordinaria, el rostro impasible es igual a la de cualquier actor duro de este tipo de cintas, la convierte en una protagonista entrañable y verisímil, para los aficionados a este tipo de contenidos. Su pena y su dolor no son de lágrima fácil e historia chafa. Otro de los grandes personajes es Marsé. Estoico y escéptico. Que en uno de sus primeros diálogos cuenta un oscuro chiste sobre la ausencia total de Dios en los campos de concentración, encargado de la parte de conducir el auto del grupo descubriremos el peso de ese chiste y su dolor metafísico, porque Marsé era un sacerdote católico antes de la guerra, en el momento del inicio de la serie un ateo. 

El ritmo de acción de la serie es muy bueno a pesar de tener los flashbacks tan en boga y que por lo general poco aportan a la narrativa de la historia. La historia consta de seis episodios en la primera entrega. 

Jaguar, cuyo nombre hace referencia a una falsa historia de los guerreros jaguar y águila de la cultura mexica que Lucena le cuenta a Isabel, es una atractiva serie de aventuras. Para los que le encantan las historias basadas en hechos reales, por favor absténganse, esta serie es tan ficticia como el Capitán América. 

A pesar del clarísimo Cliffhanger al final de la primera temporada, Netflix no ha anunciado aún una segunda temporada. En caso de que la haya espero que los productores no se engolosinen en guiones pedestres que sólo insultan a la audiencia como ha sucedido en el caso de La Casa de Papel, o de Sky Rojo de las que todos esperábamos mucho más. 

Al final de la primera temporada Isabel adopta el sinónimo Jaguar para identificarse. 

La secuencia de créditos de inicio es una muy buena animación con una canción del grupo catalán Ebri Knight, basada en los versos del gran poeta Miguel Hernández: Los vientos del pueblo.