Esta es una de las frases con las que inicia la serie alemana Cómo vender drogas por Internet de manera rápida y una utilizada cerca del final de la tercera temporada que se acaba de estrenar en Netflix. Una frase llena de arrogancia y dolor que refleja a las últimas generaciones de jóvenes que se sienten incomprendidos en sus años de educación preparatoria y secundaria. 

Así bajo ese leitmotiv se desarrollan tres temporadas de desaventuras del adolescente Moritz Zimmermann (Maximilian Mundt), quien al final de la tercera temporada alcanza la mayoría de edad y en la que finalmente Moritz acepta su personalidad egocéntrica y egoísta. Ayudar a aquellos que los consideran por momentos su amigo, es solo otra expresión de esa personalidad. Moritz va en camino de convertirse por su propia voluntad y por azares del destino en un Padrino alemán

No hay nada nuevo ni sorpresas en la serie; sabemos que Moritz esta en la prisión y hace tres temporadas nos cuenta la historia de su negocio de drogas por Internet en un testimonial que está siendo grabado para la televisión alemana, lo único que crece en el relato de Moritz es demostrar ambición por mantener su exitoso negocio y satisfacer su ego al mostrarse como un triunfador. 

La tercera temporada inicia con Lenny (Danilo Kemperidis), Dan (Damian Hardung) y Kira (Lena Urzendowsky) tras ser traicionados por Moritz, desarrollando su propia página para vender drogas, mientras Moritz trabaja en Holanda con Marlene (Markoesa Hamer) y Beeke (Hannah van Luteren), pero sigue acudiendo a la escuela en Rinseln, Alemania, donde sigue siendo ignorado por todos y ahora despreciado por los que constituían su núcleo de amigos y conocidos, con excepción de Lisa (Anna Lena Klenke) su antigua novia y buena amiga. Ahora los problemas de Moritz se centran en desarrollar una nueva página de Internet mejorada y a la que Leny no pueda tener acceso, ni conocer cómo funciona del todo y con la que impresionar a las holandesas, pero el genio de la programación no es Moritz sino Lenny. 

Las holandesas junto con Marteen (Ruben Brinkman), el sicario del trío, tienen planeado quedarse con el negocio y utilizar a Moritz como la fachada y en su momento sin duda como chivo expiatorio de la operación. 

El inspector Kamper (Florentin Will) sospecha ya de Moritz y a pesar de ordenes directas que se lo prohíben continúa investigando a Moritz. El núcleo familiar de Moritz continua igual; el padre Jens (Roland Riebeling) sigue tratando de mantener a la familia unida y demostrar que es un buen padre a pesar de no ser un buen profesional y las palabras de Moritz acusándolo de ser un fracasado resuenan en su mente a lo largo de la tercera temporada, pero su amor paternal esta por encima de los reclamos Moritz y la pequeña María Zimmermann continua su exitosa carrera como tik toker. 

Como vender drogas por Internet de manera rápida es otra gran serie alemana, maravillosamente escrita, dirigida y actuada. Llena de humor negro, de emoción en un hibrido de comedia, thriller y melodrama, con giros de tuerca inteligentes y un final de la tercera temporada más que predecible, con personajes entrañables y un protagonista bastante repulsivo. Personajes adolescentes que se comportan como tales y villanas corporativas que no se ensucian las manos, para eso tienen a su matón, mientras ellas son agradables, sofisticadas y divertidas. Policías torpes, empecinados y enamorados de ellos mismos. La familia Zimmermann cliché de una familia kitsch y el propio Moritz atrapado entre querer dar la imagen de un empresario de tiempos del Internet y al mismo tiempo un inseguro adolescente que no puede entender que Lisa ya no lo quiera y se dedique a explorar su sexualidad con otros jóvenes que no son él. Al final Lisa también traicionara la confianza que Moritz le tiene en aras de satisfacer sus propias aspiraciones. Como vender drogas por internet de manera rápida es un buen retrato de una generación de influencers y jóvenes banales, egoístas que con sus caprichos e intolerancia imponen tendencias de mercadotecnia y de pensamiento no reflexionado. Valientes detrás de sus teléfonos y teclados inseguros al enfrentar la vida real como el personaje de Kira.

El resultado es muy atractivo, el formato con temporadas cortas de 6 capítulos de media hora ideal y todos listos para una cuarta temporada en la que creemos que Moritz escapará de la cárcel, para continuar su ascenso de Nerd a Jefe de jefes.