• ABB FIA Formula E World Championship, la competencia de automovilismo en la que participan sólo monoplazas eléctricos, vivió una de las etapas de su temporada 2021 en el Autódromo Miguel E. Abed de la ciudad de Puebla los pasados 19 y 20 de junio
  • Moët & Chandon, proveedor oficial de champagne del evento desde hace tres años, tuvo presencia en todas las actividades, incluidos el podio de honor y un VIP Lounge que tuvo como anfitrión a Moët Impérial.
  • Parte medular de la experiencia para los asistentes al VIP Lounge fue el maridaje de Moët Impérial con bocadillos gourmet inspirados en el vocabulario de la gastronomía poblana.

Este año se celebra la séptima temporada de ABB FIA Formula E World Championship, competencia avalada por la Federación Internacional de Automovilismo. El calendario inició sus actividades el pasado 26 de febrero en la ciudad saudí de Al-Diriyah para después verificar etapas en Roma, Valencia y Mónaco antes de su arribo al Autódromo Miguel E. Abed de la ciudad de Puebla los pasados 19 y 20 de junio, donde provocó emoción y efervescencia, tras lo cual pasará por Nueva York y Londres antes de su conclusión en Berlín el próximo 15 de agosto.

Moët & Chandon ha sido el proveedor oficial de champagne de Fórmula E por tres años consecutivos. Esta alianza literalmente electrizante deriva del compromiso sólido y creciente con la sustentabilidad que caracteriza a la maison desde hace décadas. 

Como parte de sus actividades VIP, la etapa poblana de Fórmula E contó con un lounge del que Moët & Chandon fue anfitrión a través de su etiqueta Moët Brut Impérial. En él, además de cultivar la emoción y festejar los triunfos con un champagne vibrante –sinónimo de victoria desde que fuera creado en 1887 para celebrar el natalicio de Napoleón Bonaparte–, los asistentes pudieron degustar bocadillos gourmet basados en el vocabulario de la gastronomía poblana, que marida a la perfección con el talante fresco y brillante de Moët Impérial, dado por su mineralidad y por sus notas cítricas y de manzana verde y flores blancas, que aportan un contraste vivificante. 

A lo largo de 12 sesiones por día, cada una con acceso exclusivo a 6 invitados, una sommelier guió un recorrido emocionante por los sabores de Puebla, que puso en valor la versatilidad de Moët Impérial. Entre los platos pequeños, servidos a manera de finger foods, figuraron unas croquetas de plátano macho con mole, homenaje sincrético y contemporáneo a dos de los grandes clásicos de la cocina poblana: los molotes y el mole, cuyos orígenes poblanos se remontan al siglo XVII, y una tosta de queso de cabra con pera, inspirada en la tradición quesera de la zona de Atlixco y Chipilo, pero también en el liderazgo poblano en producción de pera, ingrediente esencial de la famosa nogada. La experiencia permitió refrendar la versatilidad de Moët Impérial, un champagne que puede degustarse desde el aperitivo hasta el digestivo.

Creado a partir de más de 100 vinos, de los cuales un 20 a 30 por ciento son vinos de reserva, especialmente seleccionados para aportar madurez, complejidad y constancia, el ensamblaje de Moët Impérial refleja la diversidad y la complementariedad de sus tres varietales: el Pinot Noir que le da cuerpo, el Pinot Meunier que le imprime ligereza y el Chardonnay que le aporta elegancia. Champagne que combina generosidad y sutileza, a un tiempo rotundo y vigoroso, su armonía intrínseca lo hace especialmente versátil en el maridaje. Así, como la Fórmula E misma, Moët Impérial sigue recorriendo el mundo en pos de nuevos sabores, de nuevas experiencias, de nuevas sensaciones.

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