En un año de reivindicación de la cultura afroamericana en Estados Unidos, Hollywood produjo en 2020 diferentes cintas con personajes principales negros, así como biografías de personalidades de la cultura negra de aquel país.

Una de las más importantes influencias de los negros en la cultura es sin duda en el terreno de la música a partir del jazz y del blues todos los anglosajones crearon la música que tanto presumen desde la década de los 50 del siglo pasado a partir de los géneros creados por los afroamericanos. 

Aunque en Una Noche en Miami, la menos valorada de estas cintas dirigida por Regina King, uno de los personajes es  el músico Sam Cooke, interpretado por Leslie Odoms Jr., que fue uno de los artistas que sirvió de puente para el reconocimiento de la música negra entre los sectores anglosajones más racistas y poderosos, quiero platicar de las dos cintas que tienen como personajes centrales a dos mujeres del jazz que indiscutiblemente enfrentaron en su momento al sistema norteamericano: Ma Raineys Black Bottom, distribuida por Netflix con el nombre de La madre del Blues y la cinta originalmente distribuida por Hulu pero que puedes ver a través de Amazon Prime Estados Unidos vs Billie Holiday.

La primera esta basada en la obra de teatro del mismo nombre escrita por August Wilson y publicada en 1985, la cinta retrata una sesión de grabación de la legendaria cantante Gertrude Ma Rainey, considerada por algunos como la madre del blues por ser una de las pioneras del género, así como una mujer que rompió al famoso techo de cristal al convertirse en una de las pocas mujeres negras en grabar discos en la década de los años 20 y sólo la segunda en firmar un contrato con una disquera grande como Paramount. 

La cinta habla de los clásicos y consabidos lugares comunes sobre el racismo, la degradación y segregación de los negros en Estados Unidos, supuestamente una nación diversa, incluyente y justa, algo que no sucede hasta la fecha. 

La película no le hace justicia ni a la cantante, ni a su importancia y no dejando de mostrar un producto surgido del teatro varías de las actuaciones incluyendo la del finado actor Chadwick Boseman resultan demasiado teatrales y estridentes para las pantallas del cine. La creatividad y propuesta son nulas. Perdiendo todo aspecto cinematográfico y convirtiendo la cinta en una simple grabación de una obra de teatro que poco aporta en realidad a la cinematografía. 

La extraordinaria actriz Viola Davis da vida a la cantante, pero la mala dirección de la cinta opaca a la actriz encapsulándola en el estereotipo de una mujer caprichosa en lugar de retratar la fuerza de esta mujer que enfrentó los obstáculos que su color y su género le imponían en la década de los años 20, para terminar su vida siendo una exitosa empresaria y construyendo dos teatros en su estado natal; Georgia. Lo más decepcionante de la cinta es que a pesar de tratarse de la vida de una mujer que dedico a la música y cuyas grabaciones en Internet muestran la fuerza y belleza de su voz, no tiene una banda sonora que sea relevante, ni impresionante.

La película se convirtió en una visión de lo que debe ser premiado por razones equvocadas; la muerte de un actor, termina siendo una película más dentro de las muchas que se estrenan a lo largo del año en Estados Unidos; tristemente una más del montón.

Por su parte el retrato de la vida de la gran Billie Holiday, aunque mucho más cinematográfica, también se queda corta al hablar y mostrarnos la vida de esta cantante extraordinaria. La historia da por sentado una serie de cosas que en el fondo son terribles mentiras para la audiencia, como el hecho de que la legendaria Strange Fruit no fue escrita por Holiday, quien, si se fue la primera en interpretar la canción sobre linchamientos arriesgándose con el contenido político de la letra en tiempos en que, a pesar de la supuesta libertad, los negros eran considerados algo menos que simples habitantes de aquella nación. A diferencia de la cinta sobre Ma Rainey, Estados Unidos vs Billie Holiday utiliza a la cantante Andra Day que hizo su debut como actriz en esta cinta. La voz aunque de diferente tesitura a la de Holiday da a las interpretaciones de Strange Fruit y All of me una gran calidad. El personaje esta escrito con profundidad y la contraparte del agente negro del FBI Jimmy Fletcher (Trevante Rhodes) que se infiltra para hundir a la cantante crea la oportunidad para añadir algo de romance en la cinta, aunque este sea al final solo una ilusión entre personas a las que su contexto los define.  

Es curioso que la cinta no esta basada en ninguna biografía novelada, ni obra de teatro si no en un ensayo sobre la adicción de la heroína y las primeras acciones del gobierno norteamericano a través del FBI por organizar la lucha contra las drogas que se titula Chasing the Scream: The First and Last Days of the War on Drugs, del periodista inglés Johann Hari. Harry Anslinger, fue uno de los agentes destinados por el Edgar Hoover al combate de las drogas y un racista acosador de Holiday, interpretado en la cinta por el actor Garret Headlund, el personaje real sobrevivió en la agencia hasta 1962 tres años después de la muerte de la cantante. El guion fue escrito por Suzan-Lori Parks.  

En ese sentido la película hace un retrato claro de las persecución, intolerancia, impunidad y racismo de la política de Estados Unidos en contra de los ciudadanos, en este caso en contra de Billie Holiday. La película a pesar de ser una historia de la caída de una estrella, jamás nos hace ver a Holliday demasiado mal hasta sus últimas escenas, a diferencia de otras cintas sobre estrellas negras musicales como la inolvidable Bord de Clint Eastwood (1988) sobre la vida del saxofonista Charlie Parker con la brillante actuación de Forrest Whitaker o Ray (2004) de Taylor Hackford que le valió a Jamie Foxx un Oscar por su actuación. Aún así la cinta es muy recomendable.