Arrancaron las campañas electorales de 2021. Las elecciones más grandes en la historia del país, por el numero de puestos a elegir y por el número de votantes que habremos de participar en ellas, de la misma manera empresas profesionales y especializadas, así como otras improvisadas recibirán millones de pesos de los partidos políticos para desarrollar la propaganda de los candidatos. 

Elecciones van y elecciones vienen y tanto jefes de campaña, como creativos, jinglistas, diseñadores gráficos nos han llenado no sólo de basura contaminante, si no principalmente de contenidos basura. Pocas son y han sido las campañas, frases y slogan exitosos. Las memorables y materia de meme o de burla son tristemente innumerables.

Desde la cantinflesca: Arriba y delante del demagógico, populista Luis Echeverría, hasta La esperanza de México, que no plantea nada, pero mesiánicamente propone al votante mantener la fe antes que la certeza y el compromiso por hacer un mejor país.

Los publicistas de siempre con sus lugares comunes y sus frases hechas, sus jingles chabacanos y sus imágenes absurdas; afilan lápices, limpian los teclados de las computadoras y revisan bibliotecas de música para crear en el mejor de los casos sus propuestas, en el peor únicamente plagiaran.

Los viejos publicistas que en cada jornada electoral sacan su año fiscal en unas cuantas semanas se frotan ya las manos y preparan las recetas vulgares y sin ingenio para llenar las calles, las pantallas de televisión, las ondas radiofónicas y hoy en día en Internet. Los nuevos y diletantes están seguros de sorprendernos descubriendo el hilo negro.

Para los que nos dedicamos a observar lo que sucede en medios la mesa esta lista para el banquete de entretenimiento, propaganda vertida en los diferentes géneros dramáticos de manera consciente o inconsciente que al final a nadie importa y a veces lo más que logran es una sonrisa o una generosa carcajada porque ya no creemos en los políticos, en sus palabras y promesas vacuas. 

Inició ya el desfile de propaganda con una joya de cinismo y que es políticamente incorrectísimo. Se trata de una pieza de propaganda del Partido del Trabajo, aliado del gobierno actual. Su propaganda es extraña para un aliado de Morena y no puedo imaginar quien es el destinatario, sí el gobierno actual por su mal desempeño o gobiernos del pasado o del imaginario colectivo de la oposición convertida en gobierno sin conciencia de serlo. 

La propaganda de este partido satélite sucede en un consultorio médico en el que una doctora o técnica en ultra sonido en el peor de los casos, se prepara a dar los resultados del estudio a una pareja que espera a su hijo. A la pregunta: ¿Qué va a ser?, la mujer responde ¡Pobre, como ustedes! Y después inicia la perorata propagandista en favor del partido. 

La propaganda resulta en el mejor de los casos un caso de humor involuntario y del peor gusto posible. Pero en el peor de los casos también nos lleva a pensar que el PT aliado del gobierno actual considera que el gobierno actual es idéntico a los anteriores, y después de tres años de gobierno nada ha mejorado, ni habrá de mejorar en la vida del mexicano común porque este gobierno es sólo pan con lo mismo.

El mensaje es directo, no hay manera de interpretarlo de otra manera y entonces las preguntas son ¿Quién lo escribió? Y ¿Por qué? Esta pieza políticamente incorrecta en todos los sentidos resulta un balazo en el pie. Y es el mensaje de un partido que a pesar de ser parte de la alianza que gobierna el país y que debe su existencia únicamente a los triunfos que como sanguijuela del partido en el poder ha tenido, carece del mínimo sentido común para elaborar la campaña de quienes ya están ejerciendo el poder en México. Habla mal de quien se encargue de la propaganda del partido, pero habla peor de quienes vendieron esta muy fallida idea de política al partido. 

Como mencioné al inicio llegaron las campañas y es tiempo de divertirnos con la envoltura que los encargados de las campañas, nos ofrezcan en los próximos dos meses. Pero también es un momento clave para reflexionar en la industria de la publicidad politíca, su responsabilidad en la creación de campañas exitosas y buenas, a pesar de lo poco reflexivo y receptivo del destinatario del mensaje y no sólo en satisfacer a clientes irracionales e impulsivos que quieren ganar a como dé lugar con mensaje muchas veces no pensados.