En 1993 salió una película llamada “Demolition Man”, en ella, Sylvester Stallone protagonizaba a un policía que era congelado durante 36 años y despertaba en el año 2032. En ese año, la sociedad se había transformado en la de la novela de Aldous Huxley, en donde todo lo perjudicial para los seres humanos se había erradicado.

Viviendo en el 2021 hemos sido testigos de cómo se han cumplido al menos parcialmente algunas de las cosas que veíamos en el celuloide, cosas como los avances de la tecnología o incluso la misma pandemia, que nos han dado una clara muestra de ese futuro distópico propio de la ficción.

Sin embargo, hasta el momento no habían dado muestras de que estuviéramos en vía de ser tan peleles como en “Demolition Man”, hasta que comencé a fijarme en algunos casos de censura que con o sin razón, podría encaminarnos hacia allá.

El año pasado las políticas de Facebook cambiaron drásticamente después del famoso #StopHateForProfit en donde las marcas le exigían tener una postura firme frente a las publicaciones racistas o xenófobas. Nadie más lejano que yo ante las declaraciones de Donald Trump, pero llamó la atención cómo al final de su mandato, no solo las principales redes sociales le cerraron sus cuentas, sino que influyeron abiertamente para que otras plataformas hicieran lo mismo.

Hace unas semanas vimos cómo se decidió que “Pepe Le Pew”, era una caricatura que promovía a través del humor el acoso sexual o que “Speedy González” fomentaba un estereotipo equivocado de los mexicanos. Hoy, la conversación dominante en la cultura gira en torno a si Dragon Ball, es una serie machista o no, ya que las mujeres que se ven en la animación, o bien son fuertemente estereotipadas o abiertamente sexualizadas. Por otro lado, hay quienes defienden la postura contraria, al mencionar que Bulma es uno de los personajes femeninos más empoderados, pues sin tener poderes, siempre fue una figura determinante gracias a su ciencia y tecnología.

Como publicista, soy consciente de la enorme influencia que tienen las narrativas en la construcción de las identidades de los pueblos, pero ¿tendremos que llegar al punto de negarnos a consumir cualquier historia que sea “políticamente incorrecta” para que nuestras sociedades puedan finalmente mejorar?

Como cualquier persona yo tengo un sinnúmero de defectos pero nunca he llegado a ser un acosador de mujeres o una persona racista y debo decir que crecí disfrutando todas las series y películas antes mencionadas. Claro, hay muchas cosas que quisiera cambiar de mí mismo o de los demás, pero si la gente fuera exactamente como queremos que sea ¿cuál sería la diferencia de vivir rodeado de robots?

No sé si en el futuro nos aguarde “un mundo feliz”, pero lo que sí sé, es que si quitamos el libre albedrío nos acercaremos más a ser programados y menos a seguir aprendiendo de nuestra complejidad humana.