Por: Laura Tabares, Directora Ejecutiva de Intuic.

El 20 de enero del 2021, Kamala Harris rindió su juramento en el Capitolio de los Estados Unidos como primera vicepresidenta de Estados Unidos ante Sonia Sotomayor, la primera magistrada latina en el tribunal supremo federal. Enfundada en un traje color violeta -lo que algunos críticos sugirieron como un guiño al color del empoderamiento femenino- Harris, de 55 años, se convirtió esa tarde en la primera mujer vicepresidenta de los Estados Unidos: Madame Vice President.

Ha sido largo el camino que hemos tenido que recorrer las mujeres para lograr la anhelada igualdad de género. El próximo 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, recordaremos los 173 años que pasaron desde que cientos de norteamericanas se reunieran en Seneca Falls, Nueva York, USA; para exigir juntas que su voz fuera escuchada. 

El liderazgo femenino se ha fortalecido con los años, gracias a las redes de apoyo que se han tejido entre mujeres emprendedoras, líderes y ejecutivas que trabajan por el empoderamiento propio y de otras mujeres. ¿Acaso Hillary Clinton no aconsejó a Kamala Harris sobre cómo lidiar con sus contrincantes antes de los debates que sostuvo en campaña? Lo hizo. Le tendió la mano y Harris la escuchó. El día de la toma de posesión de Harris como Madame Vice President, Clinton también portaba un atuendo púrpura al igual que Michelle Obama.

La pandemia nos ha dado una muestra de cómo el liderazgo femenino actúa desde la fortaleza y empatía que nos caracteriza. Silvina Moschini, nuestra fundadora y CEO, lo ha expresado con claridad en diversas entrevistas: “Es hora de que normalicemos el hecho de ver a mujeres exitosas ocupando puestos de liderazgo”.

Jacinda Ardern, primer ministro de Nueva Zelanda, por ejemplo, no ha dudado en tomar decisiones para su país basadas en la empatía y la benevolencia; pero también en iniciativas estimulantes y poderosas. Ardern de 37 años, se ha convertido en un modelo a seguir para miles de mujeres que la observan con respeto y admiración.

La australiana G. D. Anderson, creadora del COVA Project, lo dice claramente: “El feminismo no se trata de fortalecer a las mujeres. Las mujeres ya son fuertes. Se trata de cambiar la forma en que el mundo percibe esa fuerza”.

Cada vez existe más conciencia entre las mujeres de la importancia de apoyarnos y construir redes de trabajo que nos fortalezcan, nos ayuden a ser más determinadas y a su vez animen a otras a lograr sus objetivos y sueños. Es un cambio de mentalidad por el cual, mujeres que han logrado el éxito o que son ejemplo por su trayectoria se transforman en  patrocinadoras y maestras de otras mujeres que están en el mismo camino de crecimiento. Este es el objetivo de Intuic: ayudar a mujeres en puestos de liderazgo a definir y crear su propia voz para que sean ejemplo, patrocinadoras, inspiración y ayuda para otras mujeres que aspiran a ser líderes en sus diferentes áreas, plataformas e industrias.

Es así como ejecutivas, directoras, emprendedoras, comunicadoras, conferencistas, líderes de opinión, todas las que de alguna manera hemos logrado romper nuestros propios y mentales techos de cristal, tenemos la responsabilidad de ayudar a crecer a las  mujeres que nos suceden, las generaciones de relevo y que darán continuidad a lo que hasta hoy todas juntas hemos logrado.

Intuic es una plataforma tecnológica pionera en brindar servicios de coaching, apoyo mediático y liderazgo empresarial. Además en Intuic hemos logrado flexibilizar el trabajo de tal forma que diverso talento femenino que se encuentra en más de 75 países pueda sumar su experiencia a los proyectos y clientes con los que hoy contamos.

Creo totalmente que las oportunidades para las mujeres las hemos creado nosotras mismas y que debemos continuar haciéndolo, sumando no sólo mujeres sino también hombres para lograr un cambio de mentalidad total que impacte en la sociedad y así llegue el día en el que sólo hablemos de liderazgo sin tener que mencionar algún género. Empecemos por nosotras mismas, ya pasaron los días en los que luchábamos entre nosotras por una silla en la mesa directiva: ahora tenemos la posibilidad de hacer la mesa más grande para acercar más sillas y multiplicar las posiciones de liderazgo. Ese es el propósito, y vamos por más. Quiero darles la bienvenida a una mesa en crecimiento, donde habrá lugar para todas. En todos los sentidos, como bien expresa Kamala, seamos las primeras pero definitivamente ni las últimas ni las únicas.