El Ciudadano Kane es considerada por muchos una de las tres mejores películas en la historia del cine. Su director, el polémico y genial Orson Welles, que en el momento de su debut cinematográfico tenía tan sólo 24 años, es en sí mismo una leyenda en la historia de la cinematografía y de la radio en Estados Unidos. La película es una reflexión y un retrato sobre el poder desmedido representado por uno de los personajes más destacados y despreciables de los medios escritos de Estados Unidos y cuyo imperio ha llegado hasta nuestros días; William Randolph Hearst. 

Mucho se ha dicho y escrito acerca de la película y de Welles, pero poco acerca de quién junto con el gigante de Kenosha, Wisconsin, escribió el guion de El ciudadano Kane: Herman Mankiewicz no tanto. Netflix estrenó esta semana Mank una extraordinaria película sobre esta parte del génesis de la cinta y acerca del hombre clave para el clásico del cine mundial.

La cinta fue dirigida por David Fincher, el director estrella de Netflix quien en 2013 inauguró la explosión de la producción propia de la plataforma con House of Cards, lo que revolucionó a las plataformas de video en Internet, terminó con el mito de la duración de los contenidos de video en línea y precipitó la caída de la televisión. Mank es protagonizada por Gary Oldman en el papel de Herman Mankiewicz.

La película narra el momento de la vida de Herman Mankiewicz al que sus amigos y conocidos llamaban Mank, en el que escribió el guion de la cinta. confinado en un rancho con una fractura en la cadera, obligado a la sobriedad por su agente y después de haber perdido su empleo en MGM por burlarse de Louis B. Mayer uno de los creadores de Hollywood, Mank se enfrenta a escribir contra tiempo la historia para la primera cinta de Welles a quien RKO contrató intentando levantar las ganancias y audiencias del estudio. 

Mankiewicz fue todo un personaje, aparte de ser un escritor exitoso en los inicios de Hollywood, fue alcohólico, irreverente, ludópata, irreverente y necio. Su vicio contribuyo a que muchos formaran una imagen del guionista como bufón. El estreno de El ciudadano Kane marginó aún más a Mankiewicz y así vivó durante la última década de su vida. Mankiewicz era visto también como un miembro divertido en la corte de William R. Hearst, siempre rodeado de lambiscones o empleados, incluido el mismo Mayer, quién de acuerdo con la cinta fue un simple testaferro del magnate de medios impresos. El guion de El Ciudadano Kane de acuerdo con la cinta de Fincher sería una versión muy personal de Mankiewicz de un hombre al que el guionista ha decidido condenar al infierno, como en su momento han hecho otros artistas con sus críticos y enemigos. Mankiewicz condena a Hearst a la soledad y la amargura después de arrasar con su prepotencia, arrogancia y poder a todos aquellos cercanos a él. Y sin quererlo a su amante Marion Davies a la que el magnate de la prensa convirtió en estrella de cine, convenciendo a Mayer de incluirla durante algunos años en MGM y que fue buena amiga de Mank, y que en la película queda como simplona arribista.

En tiempos de política y cuando Hollywwod presume de ser un centro de liberales, Mank cuenta la forma en que MGM y Mayer se involucraron en la campaña por la gobernatura de California en 1934. El productor apoyó al candidato republicano Frank Merriam y orquestó una campaña de propaganda a través de documentales ficticios que querían pasar por reportajes en contra del escritor Upton Sinclair, candidato demócrata al que se consideraba comunista en los círculos más reaccionarios de los dueños de los estudios de Hollywood. Mayer intentó obligar a los empleados de MGM a votar por el republicano. La influencia del cine en aquellos años y por extensión de los medios en la actualidad en el comportamiento y la forma de pensar de las audiencias es así uno de los temas que pone sobre la mesa la cinta. De la misma manera la capacidad del público para entender la narrativa y los temas expuestos en películas, programas de radio o televisión, más allá de las sencillas y simples líneas argumentales del melodrama. 

Mank tiene diferentes capas y niveles de lectura. Pero su lectura más superficial es impecable, los personajes y la manera de contar la anécdota son impecables. La extraordinaria actuación de Oldman quien lleva de principio a fin toda la película, otro paralelo con la película de Welles, hace a todos los personajes, incluido Orson Welles, bailar al ritmo que Oldman los obliga. Las escenas entre el Mank y Marion Davies, interpretada por Amanda Seyfried son de lo mejor de la película. Seguramente Oldman y la cinta tendran nominaciones en la temporada de premios del año entrante.

La historia filmada en blanco y negro, algo que le gusta a Netflix para sus más ambiciosas películas, con grandes referencias visuales y artísticas al cine de los años treinta iniciando con la secuencia de créditos. Las escenas en la famosa residencia, hoy museo, de San Simeón que construyó Hearst a partir de un castillo medieval que importó de Europa piedra por piedra y reconstruyó de la misma manera en California muestran la espectacularidad y el obsceno estilo de vida que llevaba Hearst y los festines que se organizaban en su enorme propiedad y que contrastan con la vivienda modesta donde Mank escribe y dicta su guion.

Como en el caso de El ciudadano Kane, el guion de Mank es la columna vertebral de una extraordinaria película y es producto de la mente del padre de Fincher, Jack Fincher guionista y periodista que murió en 2003 y que también escribió un guion que propuso a Martin Scorsese sobre la vida de Howard Hughes y que al final no fue el utilizado para El Aviador. Como en el caso de El ciudadano Kane, el guion es una reflexión sobre el poder, la soledad y además, sobre un sistema arbitrario de trabajo y un hombre que hace lo único que sabe hacer; escribir historias.