Hasta el más negado de los fans de Star Wars sabe que la mejor película de la saga es “The Empire Strikes Back”. Pero en el caso de Star Trek, la discusión sobre cuál es el mejor filme es interminable: para algunos es la II (“Wrath of Khan”), para otros la IV (“The Voyage Home”), para otros la nueva serie iniciada por J. J. Abrams. Y hay quienes sostienen, entre ellos el mismo Abrams, que una de las mejores películas de Star Trek no es estrictamente una película de Star Trek, sino la extraordinaria “Galaxy Quest”. Aquí se conoció con el imbécil título “Héroes Fuera de Órbita”, que impedía advertir ya desde el comienzo su carácter de parodia-homenaje a Star Trek. La traducción debería haber sido “Expedición a las Galaxias”, bastante más similar al “Viaje a las Estrellas” con que se conoció en español la saga de Gene Roddenberry.

“Galaxy Quest” es una película de 1999, acerca de un grupo de actores que, 18 años antes, protagonizaron una serie de ciencia ficción moderadamente exitosa. Hoy, esos actores se ganan la vida con apariciones en convenciones de fans de la serie. Ninguno de ellos está feliz con su presente; casi todos se odian entre sí, se siguen echando en cara problemas añejos, y lamentan haber desperdiciado su supuesto talento escénico. Hasta que al protagonista lo vienen a buscar unos tipos con pinta bastante estrafalaria y le proponen una misión. El actor supone que es otra aparición paga (ya que le han enviado hasta una limusina), pero no: los tipos son extraterrestres, han visto todos los capítulos de “Galaxy Quest” y creen que los actores son en verdad héroes del espacio. Todo el elenco termina librando una batalla contra un malvado intergaláctico.

Es precisamente el elenco una de las mejores cosas que tiene esta película: Tim Allen como el Capitán, el gran Alan Rickman como el oficial científico (genial parodia de Spock), Sigourney Weaver como la oficial de comunicaciones, entre otros. Otra de las maravillas de “Galaxy Quest” son las numerosas alusiones a Star Trek, tanto las conocidas como las reservadas para los fans más enfermos. Algunas de estas alusiones son obvias, como el personaje de Sam Rockwell cuyo nombre nadie conoce y eso lo hace candidato a morir (tal como pasaba en Star Trek: el que no tiene nombre y es seleccionado para bajar a algún planeta, muere; en general usa uniforme rojo); otras alusiones están escondidas: la nave que los extraterrestres han construido según lo que vieron en la serie se llama “NSEA Protector” y el número de serie que aparece en el casco de la nave es NTE-3120. Los realizadores de la película revelaron que la sigla “NTE” significa “Not The Enterprise”. Otra referencia a Star Trek es la tendencia del capitán (Allen) a sacarse la camisa en cualquier momento y con cualquier excusa, algo que, según parece, también hacía William Shatner cuando interpretaba al Capitán Kirk. Hay más joyas escondidas en la película, entre ellas esta hermosura: el villano se llama Sarris, y fue bautizado así por Andrew Sarris, un famoso crítico de cine que destruyó otro filme del mismo productor (y con razón: el filme era “The Natural”, con Robert Redford).

Más allá de la parodia/homenaje, “Galaxy Quest” es también un reconocimiento a los fans, no solo de Star Trek sino de la ciencia ficción en general: es justamente un grupo de fans de la serie (liderado por Justin Long) el que salva la nave y a su tripulación. En la misma película estos fans son denominados “Questerians”, en clara alusión a los “trekkies”. Yo ya soy Questerian, desde luego. Espero verlos en la próxima convención.