Los premios son importantes, sí. La creatividad es un ‘ente’ bastante subjetivo y lo que hacen los festivales es darnos herramientas para poder rankearla, información cuantificable para “medir” nuestro trabajo en comparación al de otros, y con esto, no solo vendernos de una manera más “sólida”, sino evaluar lo que hacemos y tener claro qué necesitamos para mejorar.

O al menos, esa es la teoría.

La realidad es que hoy, posiblemente más que nunca, los creativos tenemos una extraña necesidad de reconocimiento: Somos una industria llena de ego, pero también de inseguridades, al grado de que muchas veces necesitamos un metal -el que sea- para poder validarnos.

Y de ahí el “fenómeno” actual de dar premios por participar, donde la calidad del trabajo pasa a segundo plano y lo importante de un festival pareciera que lo más importante es asegurar que todo el que entre se vaya con una sonrisa y al menos un premio para meter en book. Aún si ese ‘premio’ es un shortlist.

Tomando como referencia Cannes, donde solo el 11% de las piezas inscritas pasan a shorlist, estar dentro de esta selección debería ser un premio en sí mismo, pero ¿qué pasa cuando FIAP 2020 anuncia que su  colaboración con el Círculo Creativo de México consiste en que todas las piezas ganadoras de metales en la última edición de Círculo de Oro pasa automáticamente a shortlist al inscribirse al festival? Es decir, que en caso de inscribirse todas las piezas premiadas, habría un shortlist de al menos 413 piezas… y teniendo en cuenta que el último festival del Círculo no se caracterizó por su criterio al entregar premios, ¿realmente estas 413 piezas merecen estar en un shortlist de otro festival? Y si es así, ¿con qué calidad deja parado a ese otro festival? Más allá de todo eso, como país ¿de qué nos sirve ganar premios en un festival con un estándar poco confiable?, ¿en qué beneficiaría a una agencia gastar en inscribir piezas si el premio será un metal con poco criterio?

Y como la necesidad de validación no es endémica de México, nuestro país no es el único en esta situación: FIAP 2020 tiene el mismo acuerdo con la APAP (Asociación Peruana de Agencias de Publicidad) y El Club de Creativos de España; además de anunciar lo siguiente:

“Los ganadores de oro, plata y bronce de los premios locales de Iberoamérica ingresarán directamente como finalistas en el shortlist de FIAP, teniendo en cuenta el filtro exigente que atravesaron en sus respectivos países y que se hayan inscrito en el FIAP 2020”.

Es decir que independientemente del “filtro exigente”, si aprovechando la oferta, se inscribieran únicamente piezas que hayan sido premiadas anteriormente, habría un shortlist del 100% de los entries, devaluando automáticamente la selección.

Lo grave no es devaluar el shortlist, sino devaluar nuestra Industria. La culpa no es de los premios, sino de nuestro mal enfoque hacia ellos. El problema no es querer ser reconocidos, sino creer que quien debe hacerlo es un festival y no los consumidores, para quienes teóricamente hacemos todo esto.