Hace siete años inició Fondeadora, la plataforma que se convirtió en el primer sitio de crowdfunding en el país. Su objetivo era fomentar el talento, creatividad e innovación ayudando a cualquier emprendedor a promover sus ideas y encontrar el financiamiento que necesita para poder materializarlas.

En 2016, luego de un rotundo éxito, Fondeadora se vió envuelta en un escándalo, al darse el primer caso de fraude dentro de la actividad del crowdfunding en México: 180 personas fueron defraudas al invertir en un proyecto llamado Foodies, que hizo mal uso de la plataforma.

Ese mismo año, un mes después, en junio de 2016, Fondeadora sería vendida a la firma global Kickstarter, la plataforma líder de fondeo colectivo de proyectos a nivel mundial. El trato fue que los fundadores de Fondeadora: Norman Müller, René Serrano y su equipo seguirían con la iniciativa de Donadora, enfocada en proyectos sociales.

Luego de dos años, Fondeadora regresa como un banco. A continuación las palabras de sus fundadores al respecto:

“Ahora sentimos la necesidad de ampliar nuestra responsabilidad. Fondeadora regresa. ¿Cómo? Ofreciendo herramientas que dan mayor acceso al sistema financiero. El primer paso es ofrecer algo que debería de ser un derecho humano, el acceso a una cuenta de banco.

En un país con casi 60% de población desbancarizada, esta misión nos parece importante.

Sentimos que es nuestra obligación redistribuir el poder financiero de quienes siempre lo han tenido para construir un sistema que funcione para todos.

Nuestra lógica es sencilla:

¿Qué haces cuando tus amigos no tienen dinero para crear sus proyectos creativos?
Creas una plataforma de crowdfunding.

¿Qué haces cuando la mitad de las personas que te rodean no tienen acceso a una cuenta de ahorros?
Abres un banco.

Estaremos pendientes de este proyecto que ofreció un gran impulso a todos aquellos creativos emprendedores.

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