¿Nervioso por tener que dar una conferencia o presentación? ¿Lleva noches sin dormir? ¡Tranquilo! Con esos cuatro consejos prácticos podrá concluir con todo éxito su oratoria en público.

  1. Prepare el material. Una de las cosas que produce mayor inseguridad para los conferencistas que no son expertos aún, es no tener confianza en lo que van a presentar. Quizás conocen mucho sobre su tema, aunque el hecho de buscar una síntesis, conceptos, y, desde luego, afrontar al público. Sin embargo, es un desafío. Hacer una presentación de pocos minutos -por ejemplo, unos diez, como referencia- es más complejo que tener dos horas para explayarse. En todos los casos, necesita prepararla de antemano. Haga una primera versión. Resúmala a la mitad. Quite información poco relevante. Reserve datos de impacto para complementar verbalmente cuando esté en escena. Ensáyela, como si estuviese con su público, tantas veces como sea necesario. Tome su móvil y grábese. Pida ayuda a otros para que sugieran cómo puede mejorar.
  1. No memorice lo que va a decir. Lo ideal es que pueda moverse con soltura. Tampoco es conveniente que lea todo. Apóyese en sus proyecciones en la pantalla, pizarras, desplácese suavemente por el escenario: junto con la variación de sus tonos de voz, todo esto ayudará a mantener la atención del público. Si lo memoriza, como cuando daba exámenes en su época de estudiante, es posible que tenga alguna dificultad por los nervios o la ansiedad. Entonces: haga una guía muy sencilla, punto por punto; y, con los ensayos, repase el contenido de lo que desea transmitir. No improvise toda su presentación si no se siente seguro y confiado. Recuerde llegar una hora antes al salón donde dirá sus palabras, para familiarizarse con el espacio, probar micrófonos y proyecciones y ajustar cualquier otro detalle que lo haga sentirse más sereno y contenido.
  1. Conozca a su público de antemano. Romper el hielo con el auditorio en los primeros treinta segundos (y es todo lo que tiene para que las personas se formen una imagen suya) es una de las técnicas más complejas de la oratoria en toda circunstancia. Necesita estar seguro, confiado y apoyándose en su fortaleza desde el primer momento. Releve información acerca de quienes asistirán; promedio de edades, equilibrio porcentual entre damas y caballeros, profesiones y empresas que representan. Esto le permitirá apoyarse en ejemplos personalizados y ajustar su contenido para dirigirlo con mayor precisión hacia ellos.
  1. Cree instancias de feedback con su auditorio. Si bien muchas personas rehúyen a responder preguntas, según el caso es una excelente herramienta para abrir disparadores que sumen valor a su presentación. Puede hacerlo con preguntas cerradas que respondan al unísono, con códigos en común de su actividad que el público pueda captar rápidamente, y también con preguntas escritas que le acerquen a su mesa o estrado. De esta forma, podrá seleccionar algunas para responder -o bien un asistente lo hará por usted-, apoyando aún más su lucimiento.

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