Los grandes descubrimientos de la humanidad son el resultado de una búsqueda incansable y un cuestionamiento de todo lo que nos rodea. La creatividad es investigación, prueba, error, complicidad y mucha valentía.

Existen diferentes procesos creativos que involucran diversas acciones, métodos, rituales, trances y demás cuestiones que desatan la creatividad, pero todas ellas tienen un principio en común: la curiosidad; ese eterno cuestionamiento que te lleva a descubrir una cosa y después otra y otra y otra, hasta que te ves rodeado de miles de preguntas que en definitiva, necesitan una respuesta. Es ahí cuando empiezas a explorar.

Explorar y experimentar siempre van de la mano. Porque una vez que has llegado tan lejos, no querrás quedarte a mitad del camino, no, necesitas experimentar para saber a qué sabe, cómo es, qué se siente, ¿funciona o no funciona? Desafortunadamente, en publicidad, ese explorar es poco probable y no tan redituable.

El acelerado ritmo del target nos exige reaccionar en vez de explorar, ¿pero cómo lograr grandes ideas si el tiempo apremia? La respuesta es fácil: compartir. Al hacer de dominio público las ideas, éstas tienden a crecer y en definitiva, se convierten en ideas exploradas, mejoradas y materializadas. Tomemos de ejemplo las startups y cómo su modelo de negocio y apertura, las ha hecho crecer a niveles inimaginables.

¿Tienes una gran idea y necesitas crecerla tanto como sea posible? Busca diferentes puntos de vista para fortalecerla y hacerla real. Sí, el riesgo puede ser grande, pero lo peor sería no intentarlo, ¿no?

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