Esa premisa ronda en mi cabeza después de haber perdido un empleo en el que me consideraba indispensable. Terminaron dándole de baja a uno de los medios más importantes en una agencia de publicidad: su grupo creativo.

Hoy quiero creer que mi destino me sacudió tomándome de los hombros y gritándome ¡DESPIERTA! Pospuse muchos sueños por estar “colaborando” en la obtención de premios, dejé momentos atrás que ya no se pueden recuperar en mi vida y lo peor, cada día que pasaba yo más me entusiasmaba con la idea de aprender algo nuevo cada día, cosa que no pasó durante el último año. Lo sé, uno no debe dejar pasar su vida, pero yo no lo veía.

Ahora pienso que quizá esta situación sucedió por algo. Llegó el momento de empezar a hacer lo que más me apasiona: escribir mi novela. Seguramente por algo así pasaron o están pasando algunos de ustedes, sino, deben ser los próximos en salir de su zona de confort (si así lo quieren).

Empecemos…

…¿Cuál es la fama que queremos alcanzar?

Seamos realistas, todos queremos una vida despreocupada, con múltiples beneficios que nos agraden (comida, dinero, casas, amigos y más) pero, como dice mi abuelita, del dicho al hecho hay mucho trecho.

Antes de hablar de fama tenemos que remontarnos a nuestros inicios, nuestras habilidades, talentos y pasiones; por nuestro lado, los publicistas tendemos a ser creativos, coloridos e impulsivos con nuestras ideas, un gran punto a favor que no lo tiene cualquier mortal. Luego viene el primer paso, iniciar nuestro sueño.

Miedos, inseguridades, probabilidad de fracaso y de rechazo, es normal. Somos humanos, pero humanos expertos en el área de la comunicación, otro punto a nuestro favor.

El proceso de ser famoso nos tomará días, meses y hasta años, que es lo más probable, a menos que seamos muy de buenas para estrellarnos con la fama y lograrla de una buena forma, no siendo un mal ejemplo para la sociedad.

En ese gran mundo de posibilidades, nos encontramos con bebés famosos, ya que sus padres fueron los que los catapultaron a eso, niños y adolescentes youtubers que tuvieron la maravillosa idea de contarnos cómo se siente crecer e diversos ámbitos, así abarcaron una gran población de iguales que se identifica con eso y los sigue a muerte.

Adultos jóvenes con ideas novedosas e innovadoras que ofrecen solución a muchas problemáticas rutinarias, adultos que gracias a haber nacido en cuna de oro o a levantar con las uñas su lugar en el mundo, hoy son grandes gerentes de empresas importantes del mercado que compran las ideas de los jóvenes.

Adultos mayores, personas con gran capacidad intuitiva desarrollada gracias a su experiencia, famosos por sus dichos, por su trayectoria en un sector o simplemente por ser el abuelito más cariñoso de todos.

La fama puede ser encontrada en nuestra familia, nuestra comunidad, región o país, puede ser mundial, pero creo que ese tipo de fama es un imposible, si no me creen, pregúntenle a un niño quién era BB King y no lo sabrá. Lo que debemos valorar es lo que hacemos para ser famosos y la forma en la que impactamos en la vida de los demás, la fama será intrínseca a ello y vendrá por sí sola e impactará al grupo objetivo que le interese. No le interesaremos a todo el mundo, no todos tenemos los mismos gustos.

Siendo así pienso que no hay edad para la fama, esa tenemos que buscarla según nuestros objetivos, si son a corto, mediano o largo plazo. Lo importante es que empecemos ahora y no nos detengamos ni retrocedamos. ¡Ser famosos es nuestro destino siempre y cuando salgamos de nuestra zona de confort!

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