En el desarrollo de algún diseño de comunicación gráfica ¿qué es más importante, el contenido o el contexto? Veamos…

Es verdad que el contexto rige parte de la configuración de una pieza gráfica puesto que debemos preguntarnos a qué entorno vamos dirigidos, pero también el contenido rige la estructura del diseño, en otras palabras, ambos se fusionan.

Frente a esto surge un buen cuestionamiento: si lo fuera, ¿qué es más importante al momento de tomar decisiones en nuestros proyectos, los contenidos o el entorno donde interactúa la audiencia?  El lenguaje visual cambia de un lugar a otro, los códigos culturales también. Si nos inclinamos por el contenido dejaremos que el público se identifique con la pieza, pero si no la situamos en el entorno correcto será difícil que se active el mensaje del diseño.

El contenido tiene que ligar al usuario, el contexto es donde tomará acción, representa la situación o el lugar donde se moverá el mensaje. La primera pregunta a considerar tendría que ser justamente eso, ¿en dónde tomará significado el diseño? y ¿para qué?

Un buen contenido será suficiente para motivar una evaluación o un juicio de percepción, solo si lo dirigimos bien, pero si no visualizamos las posibilidades del entorno directo de la audiencia,  el proceso de creación finalmente carecerá de sentido.

Bajo este punto de vista, el entorno puede percibirse como “lo más importante” pues es donde fluye la creatividad del objeto de diseño y llega a interpretarse, aunque (volvemos al punto principal) la esencia no se separa de ese producto gráfico.

Hasta aquí vemos que existe una integración en los dos conceptos, pero en realidad puede haber dos formas de contestar la pregunta que dio título al post, “¿contenido o contexto?”:

1• Si queremos convencer a un público que no conocemos bien, será mejor centrarnos en el contenido y lenguaje visual. Este se conectará y percibiremos nuevas característica de nuestro target, lo cual nos facilitará una posterior toma de decisiones.

2• Si queremos motivar (o convencer) a un público que ya conocemos, es mejor centrarnos en el entorno, es decir, en cómo se van a generar nuevas experiencias dentro de su cultura visual y material, reformulando y activándolas en su vida y actividades diarias. Esto sería una forma de evolucionar nuestro trabajo.

Para finalizar: no se puede transformar un contexto específico sin la necesidad de desarrollar nuevas formas de comunicarnos o expresarnos, por que simplemente el diseño dejaría de crecer y de servir.

Me despido, soy Erika. ¿Ustedes qué opinan?

Hasta la próxima.