“Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía.”

José Vasconcelos.

A pesar de lo divertido que puede llegar a resultar viajar, eso no quita lo engorroso que puede llegar a ser el traslado hasta tu destino.

Conscientes de esto, Uber México ha puesto en marcha una iniciativa con motivo del Día Internacional del Libro, desde el 23 de abril y que durará hasta el 23 de mayo. En colaboración (como no podía ser de otra forma) con Librerías Gandhi. La Gerente de Comunicación, Lorena Villareal, explicaba que los ejemplares que podemos encontrar son de la selección Cortos y Clásicos, con libros de Edgar Allan Poe, frases célebres, El Principito o La Metamorfosis de Kafka. Además, muchos conductores han decidido añadir libros propios, para que el viajero pueda elegir entre varios. Finalmente, bajo el hashtag #Leeresviajar, los usuarios intercambian las impresiones de esta curiosa campaña, que pone a la empresa en una situación muy ventajosa respecto a los taxis y medios de transporte  tradicionales.

Esta no es la primera vez que la lectura se relaciona con los transportes: En Madrid, el metro cuenta con El Bibliometro, una iniciativa de las Bibliotecas Públicas del ayuntamiento de la ciudad y de la Comunidad de Madrid. En un total de doce estaciones, como Chamartín o Puerta del Sur, hay colocados módulos que permiten sacar dos libros por persona, por un período de tiempo de 15 días. ¿Un plus? El catálogo online te permite conocer de antemano los más de 800 títulos disponibles. Además, dentro de los vagones hay fragmentos de libros pegados en las paredes.

Por otra parte, en la ciudad rumana Cluj-Napoca, durante una semana de agosto de 2015 permitieron viajar gratis a todas las personas que fueran leyendo un libro durante el trayecto.

Otra iniciativa muy interesante es la que llevó a cabo la Biblioteca Nacional de Argentina: creó la Plaza del Lector. Frente al edificio de la biblioteca, se estableció una caseta verde con duplicados de los ejemplares que tiene, permitiendo a los viandantes leer en la calle.

Y en 2004, la Secretaría de Cultura coordinó la acción Para leer el boleto en el Metro. A primera hora, se colocaron más de mil libros a lo largo de las estaciones de la línea tres del metro de la Ciudad de México, utilizada principalmente por estudiantes.

No obstante, existe cierta controversia sobre el acto de leer en los medios de transporte. Hay médicos que no lo recomiendan al estar en movimiento. La realidad es, que sí puede causar mareos, pero no tiene efectos negativos, y los oftalmólogos recomiendan mirar a lo lejos de vez en cuando. Si es de esas personas que se marea, siempre queda la opción de los audiolibros, como la plataforma iVoox, que posee un canal dedicado en exclusivo a los audio-relatos.

De cualquier forma, hagan que leer sea viajar.

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