Con el paso de los años la presencia de publicistas cada vez más jóvenes se ha hecho evidente. El espíritu emprendedor se ha forjado en conjunto con una enorme determinación, lo que ha hecho que se vuelva común verlos escalar de manera impresionante la estructura jerárquica de las agencias; sin embargo, muchas empresas se encuentran aún reacias al cambio.

Este artículo no trata de defender a capa y espada una “igualdad de condiciones”, porque estamos de acuerdo en que esto no es posible dado los niveles de experiencias, trata de hacer un llamado a las agencias para que dejen de ser parte de ese círculo vicioso de “matar la creatividad”.

Cuando llega un publicista recién graduado a la agencia es evidente que su visión de cómo funcionan las cosas no es aún clara (lo cual ocurre en cualquier trabajo). Llegan con sueños, metas y una enorme cantidad de ideas frescas que, en muchos casos, son tachadas como malas.

¿Por qué sucede esto? Es entendible que muchas de esas ideas no estén fundamentadas sobre bases solidas pero, ¿no fue así como nacieron los grandes inventos que tenemos ahora? En las empresas existe un miedo frente a cambiar las cosas, arriesgarse y dejar huella, ¿por qué no apoyarlos? No se trata de que cualquier idea que entre por la puerta deba ejecutarse, pero creo que a las directivas no se les escapará la vida por otorgar 10 minutos de su tiempo a un joven soñador, para que exponga sus ideas y otros 10 minutos para considerar lo positivo de ellas. Incluso si se define que no se puede ejecutar, no se imaginan lo valioso que es para esos jóvenes que al menos se les permita hablar.

Las empresas necesitan capacitarse para recibir a estas mentes brillantes. Los antiguos sistemas y el pensamiento colectivo de que los jóvenes profesionales son unos inexpertos o que no tienen las capacidades necesarias hace que terminen siendo infravalorados durante años hasta que alguien les brinda una oportunidad.

No significa que los mayores no estén funcionando, al contrario, deben ser una fuente de inspiración y un guía, pero necesitan aprender a trabajar codo a codo con las nuevas mentes de nuestro medio, entender que es necesario renovarse, brindar oportunidades, permitirse el pensar diferente.

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