¿Gráficas? ¿Dibujos? ¿Edición de imágenes?

¿Qué se necesita para ser un diseñador gráfico? ¿Es complicado serlo?

Bueno, para empezar podemos examinar los puntos más importantes que definen a un diseñador gráfico: visión, creatividad, extroversión. Estas tres palabras siempre van de la mano dentro de la cabeza de un diseñador. Ya va implantada esa semilla; sólo es cuestión de alimentarla y finalmente dará frutos.

Un diseñador que carece de esta bella cadena, no sirve de nada. ¿Por qué? La meta de todo diseñador es crear algo nuevo, algo innovador. ¿Cómo vas a crear algo de la nada si no ves más allá de tu nariz? Tienes que saber qué es lo que te rodea, qué necesita el mundo que hagas o renueves para sobresalir.

Cuando algo se queda estancado, es importante encontrar una cabeza fresca que ayude a sacar del fondo del agua una idea que refresque un proyecto. Una marca. Un “lo que sea”.

Imaginar no tiene un límite.

El miedo es el peor enemigo.

Cuando se preguntan “¿esto les gustará? ¿Será buena idea?” empiezan a auto construirse barreras mentales que crean inseguridades en sus acciones. Como en todo. Como a todos.

Jugar con los colores, con las ideas, lo imposible y la imaginación no se escucha nada difícil, ¿cierto? Pues a veces lo es.

Un diseñador se expone al rechazo, no sólo de la empresa o personas para las que trabaja, sino de todo el público que observa su proyecto y no le gusta. Y a veces no es que seas malo, es que simplemente no entendiste lo que el mundo quiere ver.

Los diseñadores no siempre crean algo que les gusta a ellos. Afortunados son aquellos que sí.

Un diseñador tiene que obedecer las reglas sociales, los estereotipos del mundo y, al mismo tiempo, renovar sin perder su estilo. Su sello personal.

¿Le dan gusto al mundo? Sí, en efecto. Y eso no es tarea fácil.

Entonces la cuestión es que sí; un diseñador dibuja, observa, edita, hace gráficas y saca ideas del fondo de algún ombligo en alguna parte, lo mete todo a la licuadora y saca una idea nueva que nos hace pensar que esa marca de ropa es juvenil, que el gerente de ventas es muy formal por la tarjeta de presentación que obsequia, que aquel helado es lo más delicioso que vas a probar en tu vida por la forma de su logotipo, que en la boda de tu mejor amiga tienes que llevar un buen regalo por el tipo de invitación que te entregó, que el Corona Fest va a estar de lujo por el cartel que viste, que una empresa es divertida y dinámica por su página web.

Y así podría seguir dictando ejemplos que sólo nos llevarán a una increíblemente sencilla conclusión: el diseñador gráfico es la persona que embellece tu vista y tus sentidos.

Imagen cortesía de iStock