En un artículo anterior mencioné que es necesario seguir ciertos pasos para construír una marca desde cero y lo importante que es tener en cuenta cada una de las variables que se pueden ver afectadas durante su desarrollo a través de los años, sin embargo hay un detalle que se escapa a la mayoría de los diseñadores y agencias que se dedican específicamente a dar vida a tan maravillosos conjuntos que contraen un significado, así es, como el título lo dice, las secciones escritas que construyen una marca cobran un carácter vital para prever el “Efecto Mariposa”, donde cualquier cambio en la parte icónica o simbólica de nuestra marca puede alterar notablemente  la percepción de esta frente al público.

Y es que para hablar de la parte escrita de una marca no tenemos que referirnos netamente a la tipografía que acompaña al isotipo (en la mayoría de los casos), conlleva a analizar diferentes campos que están impregnados con los valores de  la misma marca. Entrando en materia –y aunque suene un poco satisfactorio- este tema se va a iniciar hablando de la parte lingüística de los logos, aquella sección que es como el glaseado de una dona, esta parte que es necesaria, pues sin ella el conjunto se ve incompleto y quedamos con un sinsabor de lo que realmente puede llegar a proyectar esta marca, dejando en sí un conjunto de formas y colores –que solos también tienen un sentido y lo pueden manifestar-  que necesitan de algo que los asiente más sobre la mente de un consumidor.

Como escritor aficionado y amante del Copywriting creo que todas las piezas que tengan un mínimo de información deben ser pensadas de forma compacta y directa, pues la parte lingüística de esta misma pieza también puede contribuir a la entretención del lector y generar interés en el mismo. Es tan sencillo como analizar un buen infográfico; se supone que una pieza de esta clase que esté bien construida contiene mucha más imagen que texto, sin embargo este apoyo debe ser coherente y allegado a lo que se quiere mostrar, pues juntos (Texto e imagen) crean el sentido que se busca generar. Es verdad, puede que un infográfico no tenga mucho que ver con el branding –o sí, dependiendo de dónde se mire- pero esta misma teoría aplica para todas las partes que compongan un estrategia, campaña o una simple acción donde se exhiba la marca a un público específico.

Desde manuales de identidad corporativa hasta manifiestos de marca, el escribir correctamente como la personalidad de la marca lo indica es indispensable para generar un comunicación efectiva. Para dar un ejemplo más sensato del brandwriting, realicemos una comparación sencilla; por una parte tenemos esta famosa marca de bebida carbonatada cuyo empaque es de color rojo y siempre nos habla de la felicidad, y por el otro tenemos una super compañía de tecnología que se encarga de que todos sus dispositivos tengan la menor cantidad de botones posible, incluyendo sus celulares y dispositivos móviles. Éstas dos marcas lanzan una animación a través de redes sociales donde los dibujos, gráficos, colores, tipografía –y cuantos elementos gráficos se quieran añadir- son idénticos, exceptuando el contenido del texto, que en el caso de la primera marca mencionada apela a lo alegre de compartir lo que tenemos siempre que podamos, pero que en el caso de la segunda nos llevará más al camino de reunir un grupo de personas capaces de trabajar para salir adelante. Sin necesidad alguna de mencionar los nombres de las marcas, usted querido lector, supo –casi- de inmediato que estaba hablando de Coca-Cola y Apple, sin que se me presentara la necesidad de precisar en las razones sociales pude escribir una marca e indicar cuáles son sus valores más representativos. Ésta es la fuerza de la escritura cuando se relaciona con el branding, ésta también puede ser directa con el cliente, eso es lo que se debe retomar, saber que una marca bien escrita puede impactar varios públicos, impregnar hasta al menos astuto empleado y crear cercanía entre empresa y consumidor al instante.

Imagen cortesía de iStock