“A mí nadie me llama gallina“, dice Marty McFly en una de las tantas frases que nos regaló la maravillosa saga de “Volver al Futuro”. Apuesto que no hay nadie que no la haya visto… Pero, ¿cuál sería la reacción de Marty si se entera que el cacarear del gallus gallus domesticus es una estrategia para afrontar exitosamente esta era hiperconectada?

Así es como lo afirma el reconocido especialista en branding, Andy Stalman. Él utiliza esta figura para explicar de manera sencilla un proceso complejo. En tiempos de crear y fomentar ecosistemas favorables para el desarrollo de la creatividad y de mejores ambientes de trabajo la «estrategia de la gallina» crecerá y se consolidará  como una sólida tendencia, una consolidada realidad.

El escenario actual es claro, repasémoslo: vivimos conectados e informados. Ya no creamos solos o de manera aislada. La actitud de «ser haciendo» nos pide a gritos que seamos protagonistas de nuestra vida. El empoderamiento por parte de la gente ya no es un deseo o una utopía. Precisamente todo está pasando aquí y ahora.

La «estrategia de la gallina» se basa en cuatro aspectos que se nutren entre sí. Ellos son: la cooperación, la cocreación, la colaboración y la comunicación. Con la reunión de estos cuatro ingredientes, obtenemos el éxito compartido, también denominado coéxito, que es igual a la suma de conocimientos y de inteligencia colectiva.

Líneas arriba apostillaba sobre el valor de crear conjuntamente. Comprender que somos parte de una red social líquida con miles de millones de neuronas conectadas y trabajando coordinadamente, para inventar un mundo nuevo, donde se transita desde lo individual a los grupal, del egosistema al ecosistema social. Sumando o multiplicando, pero nunca restando o dividiendo.

La era digital está hambrienta de nuevas ideas y las nuevas ideas requieren de individuos con la mente abierta para recibirlas y con actitud productiva para llevarlas a cabo ¿Qué eliges, ser protagonista o espectador? Haz de tu mundo un gallinero y no dejes de cacarear.