No quiero presumir, pero si un Mercadólogo/a se cruza en tu camino, no puedes dejarlo ir, y te voy a dar las razones:

Intuición impecable: además de conocer muy bien a nuestro mercado, también te sabremos entender exactamente, sabemos lo que piensas, sientes, quieres y necesitas.

Creativos por naturaleza: moveremos cielo y tierra para sorprenderte. Esto es porque básicamente percibimos el mundo de manera distinta al resto, nuestras ideas siempre tendrán ese toque de innovación que se necesita en cualquier lado.

Ingeniosamente comunicativos: relacionar y socializar está en nuestros genes, por eso siempre nos sobrarán amigos y palabras por decir.

Derroche de inteligencia: vender no lo es todo, académicamente nos preparamos en distintas áreas además de las que todos creen, economía, estadística, legislaciones, investigación, redacción, administración, informática, y psicología son sólo algunos de los temas que podemos dominar.

Empaque perfecto: Nos gusta lucir bien en todo momento, además de los productos, los mercadólogos debemos vender nuestra personalidad, por ello nos preocuparemos en lucir bien cada vez que podamos.

Positivismo Constante: eso de ver oportunidades donde existen debilidades aplica dentro y fuera de nuestros empleos, si alguna vez has necesitado de alguien que te aliente a seguir pese a las dificultades es porque no te has cruzado con un mercadólogo.

Nervios de acero: hablar con seguridad es clave para defender nuestras estrategias y vender, también es necesario cuando estamos frente a un número intimidante de personas; es que estar seguros de nosotros mismos nos ayuda a generar presencia donde estemos sin pasar desapercibidos, por esa razón sabemos el momento exacto para hablar, y si no tenemos idea de lo que queremos decir, al menos intentamos parecer seguros.

Si alguna vez te has enamorado de un mercadólogo entenderás nuestras razones, y si tienes las tuyas sigamos con el debate, comenta y ¡comparte!

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