En mi experiencia trabajando con directores creativos he conocido el talento y la dedicación en el negocio de las ideas. Algunos han tenido que despedirse de la publicidad cumpliendo todas sus metas, y otros lastimosamente se han retirado no por su voluntad.

La carrera de Creativo Publicitario se parece mucho a la del futbolista, donde el talento, la edad y los resultados van de la mano. En cierto momento cuando has alcanzado todos los premios y la experiencia propios de la publicidad, aparece un letargo que puede matar la creatividad, las causas varían pero casi siempre la rutina laboral o las limitaciones creativas son las causas.

Esto se hace visible cuando los titulares entregados no son las mejores, o cuando los conceptos son vagos o la idea gráfica ya tiene referencias pasadas, es cuando claramente la persona a cargo ya no disfruta lo que hace, generando malestar en el equipo creativo.

Si la creatividad no está ejercitada en lo práctico puede afectar al negocio, al cliente y por ende a la reputación profesional. Mantener la creatividad activa depende de cómo nos comprometamos con el papel que tenemos en nuestra profesión y la responsabilidad sobre nuestros hombros.

Estos son algunos puntos en los que invertir nuestro tiempo y energía mantendrán más activa nuestra mente creativa:

Descubrimiento: El experimentar cosas nuevas alimenta nuestra mente. Un deporte, un libro, una nueva playlist, un viaje o actividad disruptiva será parte del descubrimiento hacia nuevas puertas a la creatividad.

Lectura: Es triste darse cuenta que existen publicistas que no leen. Las excusas son de todo tipo pero las ganas dependen justamente de la creatividad para organizar nuestro tiempo para invertirlo en cualquier tipo de literatura, que funciona como la mejor gimnasia mental. Hazte un favor y lee.

Deporte: La actividad deportiva mantiene nuestra mente conectada con nuestro entorno, poniendo nuestros sentidos con una sincronía mucho más activa. La mente agradece que el cuerpo se mueva, además de producir miles de procesos químicos que elevan la agilidad mental.

Familia: La actividad emocional adjudica a la creatividad uno de sus puntos más valiosos, la conexión humana. Las relaciones interpersonales alimentan nuestra mente de manera positiva. Compartir con la familia además de ser un descanso puede ser una fuente de insights que funcionarán en el momento que menos esperemos.

Los creativos matan su creatividad contaminados de la rutina, mantenerla depende de cada uno. La creatividad no ha muerto y tampoco la oportunidad de ser un mejor profesional hasta donde nuestra dedicación nos lo permita.

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