Si hablamos de los inicios de la televisión en México, se hace obligado referir a los íconos que marcaron la forma de dar las noticias en un país que apenas y veía televisión -porque apenas la estaba conociendo-.

Los grandes maestros comunicadores tienen un origen y es la caja mágica de la imaginación, la radio, esa caja llena sonidos y efectos que se ven en la mente abierta, inocente y atrevida.

Es en la radio donde, como ayudante de redactor de radio continental, comenzó el sueño del  hoy ya leyenda de la comunicación en México, Jacobo Zabludovsky.

Don Jacobo no venía de familia de comunicadores pero sí fue arropado en la escuela y enseñanza de la Universidad Nacional Autónoma De México. Las leyes enmarcaban su título pero su entusiasmo le dio nombre.

Producía, porque aprendió de los grandes que en ese momento hacían los primeros trabajos del medio, aquellos que iluminaban la opinión en este país donde todo es posible, siempre y cuando se crea que es posible.

Dirigía, porque entendía la responsabilidad de decir las cosas como eran. 30 años de ser el portavoz de la información y más de una entrevista donde las tablas se apilaban una tras otra en experiencias de vida, lo hicieron ser quien será por siempre. Cómplice y amigo de los grandes del periodismo que se convierten en referencia obligada más allá de su trayectoria

jacoboPor su origen ligado a la bendita radio (antes no habían redes sociales) su estilo era de decir las cosas bien, para que la entendiera el receptor a partir de la responsabilidad del emisor.

Desde el cielo nos seguirán guiando los grandes. Hoy está abrazando al maestro Roberto Armendáriz Páez, morelense amigo de Don Jacobo y pionero de lo que hoy conocemos como noticieros (aunque lo correcto es NOTICIARIOS -así me lo asentaba DON ROBERT, como cariñosamente le llamamos aun en ausencia del Maestro-).

Hay más de una anécdota de cuando hacían radio juntos, pero las más grande enseñanza es sin duda la que enmarcaron las vidas de los GRANDES reales: “Si amas LA RADIO no olvides tu origen y por más TELEVISIÓN que llegues a hacer, si naciste frente a un micrófono, termina tu vida frente a él”.

De los grandes de ayer, su mejor campaña fue su entrega, su dedicación y perseverancia como lo debe ser una estrategia de imagen: perseverante, honesta, creativa y real.

Desde el cielo, que sigan las noticias y su mejor entrevista con quien seguramente anhelaban conocer: el creador del cielo, la tierra y la magia de comunicar.

Posdata obligada:
Chavos, los grandes comienzan desde abajo, mirando hacia arriba, sin olvidar que la madre de la imaginación, comienza en la radio.