Desde que hacemos prácticas profesionales, siempre soñamos con trabajar para grandes marcas: Nike, Volkswagen, Apple, o Nintendo por ejemplo.

Sin embargo en el mundo real, quienes nos buscan con mucha fe son las Pymes. En la mayoría de las ocasiones, estos prospectos tienen destinado su presupuesto a la comercialización, permisos, insumos, etc. Y es hasta el final, cuando se dan cuenta que necesitan de una imagen. Es entonces cuando sacan de su bolsa para buscar a una agencia que les solucione la creación de la marca y la comunicación.

¿Por qué no emocionarnos con ellos? Al final del día, están apostando parte de su patrimonio en nuestro trabajo. Si bien hay otros factores para el éxito de su proyecto, es tarea de nosotros darlo todo para apoyar a este segmento.

Constantemente pensamos en las contras: no van a pautar nuestro trabajo en los medios masivos, no es una marca de renombre, falta mucho para posicionarla…

Sin embargo, también podemos tener algunas grandes ventajas, por ejemplo: las decisiones “creativas” no pasan por tanta burocracia, y haciendo un buen argumento y contagiando emoción, podemos lograr la venta de nuestra idea. También es probable que podamos hacer equipo leal al demostrarles que tenemos la camisa bien puesta, y sobre todo, podemos innovar con algunas acciones o piezas que incluso pueden ser para concurso.

Algunas Pymes representan una excelente oportunidad para documentar casos de éxito desde el inicio, y sobre todo, para hacer equipo con proyectos interesantes. No los veamos con desánimo, sino más bien como una gran oportunidad para crecer junto con una marca que está por nacer.

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