Los desacuerdos, los egos, el comportamiento de niños pequeños, los lloriqueos y el ambiente hostil, entre otras cosas, también son parte del glamoroso mundo de la publicidad y quien diga lo contrario es porque es uno de esos personajes berrinchudo, egocéntrico o quien pelea hasta obtener una respuesta positiva ante una necedad.

La lucha de poderes y sobre todo de egos dentro de una agencia no solo se da a nivel creativo, a veces esto es más evidente entre quienes dirigen a un equipo, aquellos individuos encargados de dar la cara frente al cliente, pero ¿por qué? ¿Pues no se supone que todos debemos actuar como un equipo para fortalecer y proteger a nuestras marcas? Las hipótesis son varias:

1.- Los roles de cada integrante del equipo no están bien definidos, lo cual provoca que una sola persona quiera o tenga que hacer todo (más feo).

2.- Algún o algunos integrantes del equipo no se comprometan con su rol.

3.- Existe una lucha evidente entre compañeros que no se enfrenta.

4.- NO EXISTE UN VERDADERO LÍDER (aún peor).

En mi corta carrera he notado que cada vez habemos más jóvenes en las filas de las agencias grandes y creo que en gran medida se debe al surgimiento de la era digital y en consecuencia a la creación de áreas dedicadas únicamente a la misma, por lo tanto he ido descubriendo que quienes actúan como niños son o somos precisamente el nuevo talento, los colaboradores que por tener 3 o 5 años a lo mucho trabajando y tratando con las agencias y sus clientes lo saben todo, aunque claro que la madurez te la da el tiempo y seguro hay uno que otro veterano por ahí actuando como si estuviera aún en los 20, sin embargo si ya llevas cierto tiempo y has adquirido experiencia ¿no sería bueno comenzar a aplicarla?

Tal vez hayan o estén pasando por esta situación, tal vez seguirá pasando a donde quiera que vayan y tal vez concuerden con alguna de mis hipótesis que conforme vaya analizando y dándole respuesta a estas preguntas les contaré, mientras podrían agregar más puntos o no.

Aquí lo importante es, primero como líder, aprender a guiar a tu equipo, aceptar y agradecer que tengas a un grupo de personas dispuestas a ayudarte y después como submandos (por ponerle un nombre) asumir y aceptar el compromiso desde el momento que firmas tu contrato y aceptas cada una de las condiciones.

Y bueno también aceptar y preguntarnos: ¿quiénes no hemos pasado por esto de representar perfecto al berrinchudo o ACUSÓN? El que esté libre de pecado que arroje la primera idea, sino comencemos con la autocrítica y hay que levantarse todos los días con la firme decisión de no convertirnos en esa persona que tantos dolores de cabeza nos da y demostremos lo profesionales que somos al darle la vuelta sin que se dé cuenta (guiño, guiño) aunque claro, nadie dijo que sería fácil.

 

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