El diseño conlleva conceptualización e interpretación. El punto de partida es generar un concepto, después adentrarnos a visualizarlo en un determinado contexto para lograr proyectar y materializar…

Una vez conseguida la materialización, sigue la interpretación por parte de la audiencia. Pero, si observamos, la interpretación inicia mucho antes en nosotros mismos, los diseñadores. Veamos.

El arte de comprender el problema de diseño, implica entendernos como individuos, y entender que nos desarrollamos dentro de un entorno meramente social. Si lo asimilamos, ya tendremos resuelto la mitad del problema.

Interpretar es tener presente que nos relacionamos en un mundo socialmente conectado y que vivimos bajo ciertos códigos culturales o acuerdos. De una u otra manera esos códigos, son la base que deberemos utilizar para configurar y/o reconfigurar nuestros objetos de diseño.

¿Cómo lo voy hacer? ¿Para quién va y para qué? Son las preguntas fundamentales para empezar a interpretar y comprender.

“¿Cómo lo voy hacer?“ Es la parte técnica (how know). Habremos de entender la parte proyectual, la estrategia, el canal con el que vamos a transmitir un mensaje, etc. Esto evidentemente nos llevará a resolver la materialización del objeto de diseño… sin embargo no podemos echarlo andar sin antes haber interpretado y objetivizado las necesidades de nuestra audiencia.

“¿Para quién y para qué?” Es la parte conceptual. Habremos de interpretar al individuo en su medio y la forma en que se desenvuelve en él. Así mismo debemos traducir sus hábitos, su forma de vida, su percepción, sus gustos, etc… En una forma de interacción que configure su propia cultura material.

El arte de comprender estas dos partes, no solo representa adentrarnos a la estructura de la audiencia y a las posibilidades de nuestra creatividad… implica también aterrizarnos en un contexto real para saber cómo responde el público, cómo adopta nuestros propios conceptos y así poder crear nuevas estrategia que implique nuevos procesos o nuevas formas de responder a los problemas cotidianos desde nuestro campo.

El arte de comprender el diseño es finalmente saber interpretar(nos) para mejorar (‘eficientizar’) la comunicación, el entorno y los objetos que nos rodean. Me despido. ¿Ustedes qué opinan?