Muchas personas despiertan cada mañana y corren frenéticamente durante 18 horas entre tareas y compromisos, sin embargo, su balance de productividad se mantiene en un nivel apenas aceptable. Seguro han leído tips para evitar los “ladrones del tiempo” y hasta han tomado un curso de gestión del tiempo. Inútil. Siguen acumulándose los pendientes y el día aún tiene 24 horas.

Tú, por ejemplo, quizá sientas que al calendario le tienes que arrancar páginas con mayor frecuencia. Eres la persona promedio, con actividades comunes, sin embargo, a tus días les falta una o dos horas adicionales para cumplir con todo lo que tienes por hacer o para descansar lo suficiente. Te has puesto a pensar por qué sucede esto y admites que podrías pasar menos tiempo revisando las redes sociales o levantarte a la primera vez que suena la alarma, aunque crees que debe haber algo más, una forma de dormir 10 minutos más en la mañana y dedicar un rato a revisar la vida virtual de tus amistades. Bien, enseguida te haré dos preguntas y ellas te pueden orientar sobre cómo lograr esos dos pequeños deseos:

  1. ¿A quién le pertenece tu tiempo?
  2. ¿Quién elige la forma en que inviertes tu tiempo?

Piensa con detenimiento las respuestas, pues si eres de aquellos cuya frase más usada es: “no tengo tiempo” has puesto tu destino en manos de otros. Si tu tiempo le pertenece a otra persona, quien sea (tu espos@, tus hijos, tu jefe, tu mamá, tu novi@), ya tienes un foco rojo encendido. Si dices, en la segunda pregunta, que otra persona diferente de ti es quien elige cómo usas tu tiempo estás en serios problemas. Sí, es cierto, cuando trabajas le das tu tiempo a alguien a cambio de dinero pero, definitivamente, eso no quiere decir que esa persona sea dueña de tu tiempo ni tiene autoridad total sobre el uso que haces del mismo. Tu tiempo es tu VIDA y eres tú quien ELIGE cómo usarlo.

Dice Richard Koch, en su libro El principio 80/20: “Debemos transformar toda nuestra actitud hacia el tiempo. No necesitamos gestionar el tiempo. Necesitamos revolucionarlo”. La revolución consiste en hacernos responsables y escoger nuestras batallas diarias, elegir el modo de afrontarlas. A menos que decidas apropiarte de tu tiempo para hacerte productivo, las distracciones, la apatía y el aburrimiento te arrastrarán hacia la falta de resultados y los pocos logros que consigas no tendrán el toque de la satisfacción sino del conformismo. No damos buen uso a aquello que valoramos poco o de lo que no nos sentimos responsables.

Si leíste hasta aquí estoy segura que quieres saber qué tiene esto que ver con marketing o publicidad. Bien, ésta es la respuesta: TODO. Sí, en un trabajo cuya esencia es la creatividad, la comunicación efectiva y la capacidad de vender ideas a otros, necesitas sentir pasión por la vida, agrado con tu actividad, entusiasmo por las cosas cotidianas y una conexión positiva con la gente. Si tú mismo no tienes una actitud ganadora antes tus posibilidades vitales, si no sientes que tienes posibilidad de elegir ¿cómo se lo transmitirás a otras personas? La gente puede escucharte y no confiar en lo que dices, lo cual es un asunto muy negativo para un negocio cuyo mayor activo es la credibilidad.

AUTOR

Zeida Marcela Suárez F.

Apasionada de los temas de desarrollo humano, psicóloga, trainer y speaker, dedicada a ayudar a otros a descubrir y cumplir su misión vital. La música, los libros y los atardeceres son los cómplices perfectos en mi viaje por este mundo lleno de secretos invisibles para los ojos y visibles para el espíritu. Las palabras son mi don y la escritura mi destino.

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