Hola otra vez. Hoy no traigo para ti un tema muy positivo como suelo hacer. Hoy en realidad, vengo a hablarte de una realidad y una muy cruda, porque está directamente relacionada a lo que nos dedicamos, que es hacer publicidad.

Mientras jugaba en una aplicación de mi celular, una molesta animación apareció e interrumpió el trayecto de mi juego. Al final, una leyenda decía que si quería que dejara de aparecerme publicidad, que comprara la versión pagada (pero bueno, soy estudiante). Así que simplemente ignoré el mensaje, pero un momento después reflexioné acerca de eso y me dije: Laura, ¿te das cuenta que estás estudiando una carrera en la que la gente prefiere pagar, que ver el contenido que en un futuro podrías estar creando tú?

Debo confesarte que fue un golpe fuerte, porque finalmente es cierto. En este campo a diferencia de otros, así como hay personas que pagan por nuestros servicios, existe una mayor cantidad que ruega o incluso paga, por evitarse este tipo de contenidos. Porque para muchos, es algo que molesta, que estorba e incluso de muy mal gusto. Y al final, creo que concuerdo con ellos en muchas ocasiones.

Para mí, algo sí es muy claro: Hay mucha publicidad mala (en serio, pésima), pero eso no significa que toda la publicidad sea mala. Al final, es una regla que se aplica a cualquier cosa que exista, pero es lo que hace tan intrigante este medio. Porque en muchas profesiones, las cosas ya están establecidas: sólo sigues el orden, te apegas a un manual, código o reglamento y el trabajo está hecho. En el caso de la publicidad, todo es un misterio. Hay ciertas pistas que pueden ayudarte, pero al final nadie tiene la verdad absoluta o una fórmula mágica para resolver un problema de comunicación.

A pesar de todo, creo que el fin último son las personas a las que nos estamos dirigiendo y creo que su respuesta o reacción generalmente no es muy favorecedora. Ahí es donde me surge otra pregunta: si sucede eso, ¿por qué se sigue haciendo el mismo tipo de spots que la única respuesta que generan, es cambiar el canal con el control remoto? Porque sí, tal vez vendan, pero siempre he creído que si la publicidad se tratara sólo acerca de vender, entonces cualquiera podría hacerla.

Después de todo, tengo la firme creencia que no, no podemos cambiar completamente todo el contenido que se está haciendo en este medio, pero también creo, que si empezamos por nosotros mismos, si entendemos que un océano se crea por millones de gotas, entonces en ese momento sí se note la diferencia.

¿Hay más publicidad mala que buena? Sí, pero creo también, que el primer paso para corregir un error, es aceptar que existe. Lo que hagamos con él, está en nuestras manos y sólo tiene dos posibles resultados: arriesgarnos, pero sabiendo que podemos lograr cosas que jamás creímos, o seguir conformándonos con piezas de publicidad que entran por nuestros sentidos sin dejarnos nada, más que un mal sabor de boca. El camino que tomemos determinará, si las personas sigan pagando por no ver publicidad o si la perciban, como historias que tocan sus corazones y que disfrutan escuchar.

Tú decides.

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