Ser publicista no basta con colocarlo en tu tarjeta de presentación, existen buenos publicistas y malos publicistas. Ser bueno o malo, por darle un juicio de valor, no depende solamente de una cosa. El reconocimiento, los premios, los resultados y demás factores influyen para determinar esto.

Estas líneas están dirigidas a los aún estudiantes, quienes pretenden ser excelentes publicistas, pero con la guía incorrecta. Este camino puede llevarlos a resultados poco favorables.

  1. No eres creativo sino te vistes creativo. La industria publicitaria proporciona muchas libertades a sus integrantes. Se ha creado un común denominador en la forma de vestir o actuar de los publicitarios. No importa tu forma de pensar, no importa lo que te guste, si ellos se visten así, tú también hazlo.
  2. Basa tus ideas en ideas funcionales. A lo largo de los años, muchas agencias han creado conceptos increíbles que después de mucho tiempo y a pesar de los cambios que la sociedad ha sufrido, siguen vigentes. Si estas ideas funcionaron y siguen funcionando, cópialas. Y así no tendrás que pensar ni esforzarte.
  3. No leas. Los libros ¿Qué? Son viejos y si ya tienen película pues mejor aún. Los libros no ayudan en nada. La información que contienen no puede ayudarte con las ideas. No pueden inspirarte y mucho menos encontrarás conceptos creativos en ellos.
  4. No hables con la gente. El publicista aquí eres tú. Ellos no saben nada sobre estrategias de marketing, comercialización y seguramente ni siquiera conocen la palabra insight.

Ya conoces estos secretos, ahora, ¿Qué estás esperando? Sal y vuélvete un mal publicista.

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