1- ¿Segmentarás o construirás un mercado meta a partir de ideas o de realidades económicas? Hay gentes de diversa clase económica que piensan igual (los estudiantes de arte, por ejemplo), así como hay gente de la misma clase económica que piensa diferente (empresarios, por ejemplo).

2- ¿El segmento o mercado meta que atacarás cambia su psicografía en cada lugar al que va? Hay estudiantes que son, antes que estudiantes, deportistas, o misioneros, personas que llevan su personalidad a mundo estudiantil, mas no se consideran estudiantes.

3- ¿Admites y crees que las personas son realmente libres y capaces de examinar la publicidad que lanzas? Quienes creen que los públicos son crédulos en sobremanera, usan más imágenes que letras, y quienes lo contrario, hacen lo contrario. Pero, siendo realistas, poco importa lo que nosotros creamos, y por tal debemos preguntarnos si el mercado, aunque muy capaz de examinar publicidades, busca engañarse como quien se engaña al ir al teatro para divertirse.

4- ¿El mercado meta puede y quiere, sobre todo, valorar los atributos de tu oferta? Muchas personas prefieren servicios sin calidad para no sentirse ignorantes o fuera de moda. ¿Qué pasa cuando una persona que no sabe inglés arrostra un menú lleno de nombres ingleses? ¿Para qué un vendedor avezado en menesteres tecnológicos que intimida al comprador? Distingamos, siempre, lo que se “quiere” de lo que se “puede”.

5- ¿Aceptas que las ideas son conjuntos de datos, que un árbol es la fusión de colores, formas, texturas, olores y posturas (`collections of ideas´) y que hay mercados meta que no pueden, por su cultura, educación estética y gustos distinguir tales o cuales ideas? Saber lo anterior permite que nuestra publicidad sea efectiva.