Hablar de los sentidos en marketing o en publicidad parece algo implicado de manera automática. Cuán ilógico sería decir que los sentidos han sido excluidos de estos mundos o de la manera en cómo se trabaja en ellos. Sí, los sentidos son primordiales, ¿pero acaso son bien explotados?

¿En qué se basa nuestra percepción? ¿En qué se basan nuestros gustos? ¿En qué se basan nuestros placeres? Ciertamente, en muchas cosas. En una gran cantidad de cuestiones que al conjuntarlas se vuelven parte de un “todo” necesario para definir nuestro perfil, para definir nuestro rumbo, para definir nuestras preferencias y para definir una diversidad de aspectos que estarán presentes a lo largo de nuestra estancia en este mundo.

El porqué de muchas situaciones que conciernen en nuestro ser, probablemente, serán inexplicables a lo largo de nuestra vida. No obstante, tendrán un fundamento relacionado, sobre todo, en cómo nos desempeñamos a edad temprana y, primordialmente, en cómo se fueron desarrollando –mucho o poco– nuestros sentidos en ese momento.

Ya fuere por elementos propios del entorno que definen el porqué somos compatibles con algunas cosas y, por el contrario, rechazamos otras.  O bien, por mero empirismo, que será el encargado de decidir cómo son las cosas y de qué manera tienen que ser para funcionar, los sentidos se habrán encargado de mucho… de todo, más bien. Por eso, el exentar la gran necesidad que representa tomarlos en cuenta, es algo que debería preocupar.

¿A qué suena una motocicleta funcional? ¿Y una disfuncional? ¿A qué huele una ciudad? ¿Su dinero tiene que ver con su olor? ¿A qué se asemeja un buen instrumento musical? ¿El cambiarle el color lo hace malo? Es difícil de responder, pues muchas veces no será perceptible. Sólo los sentidos, de una manera inconsciente, terminarán por definirlo. Pero respondiendo con ejemplos: las motocicletas Harley-Davidson han registrado el sonido de sus vehículos; la cadena suiza Swissôtel ha sacado un fragancia que, impregnada en sus diversos hoteles y resorts, representa el olor de Suiza y en ella, el dinero fue parte fundamental para definirlo. Los instrumentos musicales como el violín, son más vendidos si su aspecto es clásico en comparación a si se les ponen colores que impliquen juventud.

Simples preguntas y respuestas que ejemplifican lo trascendente del marketing sensorial: la mercadotecnia preocupada por satisfacer los sentidos del consumidor. La nueva tendencia que hace que el producto se adapte a lo que el consumidor quiere, no al revés.

Qué importantes son los sentidos en el marketing. El éxito de un producto que no se preocupe por cómo puede ser etiquetado según sus características reflejadas en los sentidos del consumidor, será tan aleatorio como lanzar una moneda al aire.