¿Imaginas lo difícil que sería enseñarle a un albañil a ser romántico? Por supuesto que este trabajo sería una verdadera hazaña, pues no se trata sólo de enseñarles léxico nuevo y unas cuantas rimas. Para cambiar su manera de actuar tendríamos que derribar los cimientos mal puestos de su pensamiento y reconstruir todas las estructuras mentales y conductuales con otra forma de ver la vida.

Lo mismo sucedería con las marcas que han nacido sin guía, sin estrategia y sin conocer qué es una axiología (aquello que llaman misión, visión, valores y demás). Modificar una conducta en una persona es muy difícil, imposible, dicen algunos psicólogos; ahora, cambiar la manera en que se mueve una pequeña empresa desorganizada también implica trabajo arduo, pero nada imposible.

Una estación de radio de Paraguay elaboró una divertida campaña a la que llamó “Albañiles sensibles”, en la que enseña a estos trabajadores poesía, baile, y otros tips de conquista para saber tratar a las mujeres. Así, después de un poco de disciplina y de un cambio de modales, logran que las mujeres sonrían y hasta les manden besos por los piropos que les lanzan desde las construcciones.

¿Cómo lo logran? Escuchando a las mujeres y sus necesidades de ser halagadas. Y las marcas que nacen deben aprender lo mismo: deben saber que lo más importante es el romanticismo, escuchar al cliente y hablarle bonito, es decir, retórica, poética, estética y psicología como mínimo para no ser torpes y tratar de sólo satisfacer sus instintos de supervivencia: las ventas.

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