Muchos artistas recurren al estudio de la química para mejorar su productividad. Lo malo de la química es que nos transmuta, poco a poco, en máquinas, en artefactos que sin el debido combustible no funcionan, no jalan, no empujan, no expanden, no comprimen.

La creatividad, cuando es exigida diariamente, se apaga o se ejercita. ¿Qué hacer? ¿Adónde ir? ¿Cómo lograr la concentración? Porque la creatividad nace de la concentración. Veamos:

1- Quítate los zapatos para trabajar (sólo si no te apestan los pies). Al perder el suelo cotidiano, es decir, los zapatos, el cerebro percibe un cambio radical en el cuerpo y hace una regresión hasta los tiempos agrestes. Además, además sin zapatos tomamos confianza, nos sentimos en casa, único lugar en el cual somos lo que somos sin máscaras, sin tapujos creativos, sin pena.

2- Trabaja poniendo tu cuerpo en posturas increíbles, pero no te mates. El cerebro, a través de sendos aparatos, tales como el oído y el ojo, registra posiciones, estructuras mundanas, para ponernos filosóficamente alemanes. ¿Qué pasa cuando la posición del mundo cambia? El orden mental cambia, el razonamiento cambia y todas las relaciones típicas en tu forma de pensar se desatan, desatándose así todo paradigma sujetador.

3- Escucha música que no te guste nada, nada… y nada en ella. ¿Por qué? Porque así vives sentimientos nuevos. La emoción es la madre de la percepción, no lo olvidemos. Y si vivimos emociones nuevas también tendremos percepciones nuevas.

4- Imita a alguien, a algo. Haz como perro (hazlo en el baño, por favor), haz como perico, imita a la planta o el rostro de algún santo, que es imitando como aprendemos. Las ideas son experiencias del cuerpo, ideas traducidas a un lenguaje racional.

5- Trabaja sin método, de corrido, sin pausas, sin pensar. Que tengas un martillo o un método en la mano no significa que tienes que martillearlo todo, que metodizarlo todo. Escribe sin razonar (asas, azar, asar, gozar, rozar, tronar…), traza líneas sin sentido, canta tu texto, actúa tu diseño, medita como lo haría una hormiga, imagina como lo hace la Luna cuando nos ve dormidos.

Buen día, Comunidad Roastbrief.

Fotografía cortesía de Fotolia