¿Para qué sirve un racional creativo? Un racional creativo es una hipótesis, un supuesto, una conjetura, una suposición, sí, porque querer adivinar los procesos mentales de cualquier persona es un atrevimiento que ni los lingüistas acometen con la certidumbre del publicista.

Todo razonamiento se divide en tres partes: palabra, argumento y propuesta. ¿Qué es?, ¿por qué comprarlo?, ¿qué ventajas hay?, son preguntas que hay que responder. Pero, ¿quién habla o de quién es la voz en un racional? Casi siempre habla el cliente, es decir, casi siempre imitamos la voz del cliente. Pero hoy, creemos, los racionales deben tener la voz de la marca, que a su vez es la voz del cliente.

Diferencia de un racional creativo y el método intuitivo

¿Qué diferencia hay? Cuando habla el cliente usamos un método inductivo (vamos de lo particular a lo general, del deseo individual al instinto de la raza), y los racionales empiezan con expresiones así: «Yo hago», «Yo opino», «Yo deseo». En cambio, cuando habla la marca los racionales empiezan con afirmaciones o aseveraciones abstractas, tales como «Se sabe», «Se desea», «Se hace». Tal razonamiento es deductivo, y los clientes lo perciben más certero.

Pero pasemos a eso de «creativo». Un razonamiento creativo es una antinomia, una contradicción. Todo lo racional es frío, calculador, y cae en los terrenos de la lógica, que es mecánica o una especie de álgebra o gramática. Pongamos un ejemplo de razonamiento: «Si gasto hoy, entonces no tendré dinero mañana». Tal cosa es racional, pero no creativa.

Ahora pongamos un ejemplo de razonamiento creativo o lateral: «Si no tengo dinero mañana, seré feliz con lo que compré hoy». El puro cambio de la sintaxis cambia el sentido. Ahora hagamos el mismo razonamiento desde la voz de una marca: «La pobreza del mañana no se compara con la felicidad de hoy». ¡Hasta parece un aforismo o sentencia lo antedicho! Buen día, Comunidad Roastbrief.

Ilustración cortesía de Fotolia.

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