La vida está compuesta por pequeños movimientos repetitivos. Tareas tan sencillas como caminar, comer e incluso viajes, contienen el mismo significado día tras día. Los GIFs han popularizado desde hace 25 años esas situaciones que se repetirán a lo largo de nuestra existencia, creando una nueva forma de expresión.

Antes del surgimiento de YouTube, las computadoras sólo podían reproducir una secuencia de imágenes en unos segundos. Esa innovadora forma de memes –entiéndase por meme la información diaria convertida en símbolo, no las imágenes de redes sociales— fue explotada por todos, incluso en la publicidad con los banners.

La década pasada todos utilizaban esas animaciones en avatares, en Messenger y en algunas redes sociales extintas. Tanto se vulgarizaron, que cuando las personas pronto estaban hartas de ver esos momentos sin fin, así que desaparecieron.

Pero ahora, la publicidad los retoma con maestría. Hay piezas donde se utiliza una fotografía de buena calidad y sólo partículas se convierten en Gifs, creando momentos eternos como el humo del cigarro de una modelo. Incluso, esta forma de animación ha llevado a la publicidad a realizar el tráiler de una película con este formato, haciéndola misteriosa y turbadora. Quizás se puedan explotar aún más en la publicidad.

Fotografía cortesía de Fotolia