Con el origen de los blogs y de otras formas de comunicación vía internet, se difundió un concepto existente desde hace varios siglos: los prosumers (o prosumidores). Este término está compuesto por las palabras productores y consumidores, que se refiere a aquellas personas que generan un producto para su propio consumo y el de los demás.

Esta actividad es propia del humano. El primer ejemplo es el de la agricultura en los primeros asentamientos humanos, donde dos o tres individuos producían los alimentos para el grupo. Sin embargo, el nombre de prosumers surgió con mayor fuerza con las redes sociales y los blogs, ya que los mismos usuarios generan información que es útil para ellos mismos y para otras personas.

Pero ¿los adprosumers dónde quedan? Pues a nuestro concepto anterior se le agrega el “ad” (de advertising) al tener clientes que sean al mismo tiempo nuestros “productores» y consumidores de publicidad gracias a la magia de las redes sociales. Todo depende del grado de satisfacción que logremos en ellos, ya que gracias a los dispositivos móviles, en cualquier momento, en cualquier lugar pueden recomendar nuestra marca, o bien, destruirla.

Para la marca son muy importantes, ya que se trata de experiencias reales y por tanto más confiables que los spots televisivos o los impresos. Las personas a veces prefieren pedir opiniones en foros o en blogs especializados a recibir información de la marca directamente. Sin embargo, Facebook, Twitter y Foursqare son los medios más activos para los prosumers por la fácil difusión.

Es por esta razón que debemos agradecerles su preferencia y de vez en cuando gratificarles su aportación, pues estaríamos gratificando nuestro propio trabajo como marca.

Foto cortesía de Fololia.