¿Por qué los seres humanos somos cuadrados? Quizás se debe a que el cuadrado es la figura que se puede hacer rápidamente, y si no nos sale perfecto, existe la justificación del rectángulo, y si está chueco, es posible que hayamos creado un romboide o un trapecio, pero siempre dentro de cuatro líneas rectas. La imaginación ya ha recorrido todos los caminos posibles dentro de estos límites.

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Nuestros hogares son cajas, comemos productos que vienen en cajas, pasamos el día frente a dos cajas, ya sea la televisión o la computadora; nos transportamos en cajas con ruedas y cuando morimos somos colocados en la última caja. Eso dice el personaje Arlington Steward en la película llamada “The box”. Y es verdad, todo es cuadrado en nuestra vida.

Sin embargo, nada en la naturaleza tiene esta forma, todo es curvo, sinuoso, seductor e incitante para imaginar, para seguir las ondas de la creatividad. ¿Una casa rodante? ¿Un transporte de paredes sinuosas? Eso parece innovador por el simple hecho de salirse de las cuatro líneas en que somos educados.

Las esquinas lo único que hacen es acumular polvo que dificulta nuestra visión y dan el efecto de estar en un espacio pequeño y concurrido. Salte. Sal de las cajas a pesar de que los cuadrados te digan “no encajas”. Ese es el punto, deja fluir las ideas y redondéalas con conocimiento; púlelas con experiencia y elimina los violentos ángulos que rompen con la armonía de la imaginación.