Todas las marcas, como proyección del hombre y con el objetivo de atraer la atención del mismo, tienen un temperamento que a veces se hace perceptible; en otras ocasiones es tan natural y tan igual a nosotros que no detectamos lo detectamos, puesto que no estamos acostumbrados a cuestionar lo que nos agrada.

El temperamento es el conjunto de características que distinguen a una persona de acuerdo a sus motivaciones y a su humor. Según los primeros médicos reconocidos por la historia, Hipócrates y Galeano, existen en las personas cuatro tipos de temperamentos, que bien se pueden aplicar a las marcas: colérico, sanguíneo, flemático y nervioso.

El temperamento colérico se distingue por ser impulsivo y poco sentimental. Actúa rápido porque es independiente y por lo mismo resulta ser hasta cierto punto manipulador. Sin embargo, es un buen líder, no tolera los errores y sus decisiones se basan en “el fin justifica los medios”. Piensa en una marca parecida…

Palacio de Hierro cumple con estas características. Es poco amigable con los que no son de su segmento y le encanta la controversia.

El temperamento sanguíneo es el típico de los extrovertidos. Son las personalidades atractivas y por su capacidad de sociabilizar y su dinamismo. Tienen una gran capacidad para divertirse, pocas veces se aburren y son muy entusiastas. Todo mundo los conoce y son considerados el alma de las fiestas. ¿A qué marca te suena?

Efectivamente, Coca Cola. Esta marca es dinámica, siempre es emotiva y “disfruta lo bueno de la vida” además de que “une a la familia”. Es un muy claro ejemplo. Sigamos con el diagnóstico.

El temperamento flemático tiene la característica de ser sereno y equilibrado. Pocas veces se molesta, por lo cual las agresiones y las felicitaciones no le provocan reacciones fuertes. Son callados, amables pero tienen buen humor. Evitan los conflictos y los problemas, son simpáticos pero, su mayor debilidad es que no les gusta estar en acción.

Pocas veces encontraremos marcas con este temperamento, pues no es conveniente que sean tan pasivas en estos momentos de competitividad mundial. Pero quizás Bimbo puede ser considerado dentro de este temperamento por el estado de confort en el que se encuentra. Realmente no ha innovado en los últimos años, es muy agradable la marca y es reconocida, pero no pasa de ahí.

Los de temperamento nervioso son aquellos perfeccionistas empedernidos. Son pensadores, analíticos, pero les pesa mucho la opinión de los demás, por lo que siempre están dispuestos a ayudar. Planea mucho, elige trabajos difíciles y es intolerante a las fallas; se trazan metas muy altas y demuestra una falsa humildad. ¿Ya tienes a tu candidato?

Quizás hayas pensado en Apple, pues las últimas características parece que los definen. Están en constante evolución y le cuesta abrirse un poco. Tal vez sea el estilo de Jobs, a quien no le gustaba dar a conocer a detalle los proyectos en los que trabajaba. Sin embargo, no entra bien en esta categoría, pues el temperamento nervioso siempre tiene sentimientos de culpabilidad.

Es importante destacar que no todos los temperamentos deben cumplir con las características; pueden faltar algunas o combinar dos temperamentos, pero siempre habrá uno dominante. Aquí no hay ideales; mientras capte la atención de tu segmento, tu marca puede adoptar el temperamento más adecuado.